La huella ecológica insostenible de la industria cárnica

La preocupación por el componente de impacto medioambiental en el ámbito alimentario está ya plenamente instalada. A los valores éticos y a las demandas sociales y del consumidor en el ámbito de la sostenibilidad, se le suma una profunda inquietud por la contaminación ambiental producida por la industria alimentaria.

El sector alimentario visto en su conjunto se halla en el punto de mira en relación a los recursos necesarios derivados de su sistema productivo. Con una industria basada en mejorar el rendimiento y no en la eficiencia ecológica, el consumo de los recursos naturales y las altas cifras de contaminación medioambiental resultantes de sus procesos productivos han sido puestas en cuestión por numerosos grupos de consumidores y ONG´s de todo el mundo.

La huella ecológica, un nuevo concepto para una nueva concepción del mundo

A este respecto, la huella ecológica se posiciona como el indicador estrella para la medición del impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

Los recursos naturales son limitados, pero de seguir el rumbo actual, corremos el riesgo de agotar nuestro más preciado bien sobre la Tierra. Según un informe de la ONG WWF, estamos forzando la capacidad regenerativa de la naturaleza hasta límites insospechados, de hecho, de seguir este rumbo, la humanidad necesitaría 2,5 Planetas para satisfacer su demanda de recursos en 2050.

La industria cárnica, en el punto de mira de los ecologistas

Analizando los datos del sector alimentario, es la industria cárnica la que posee las cifras más alarmantes del sector. Según un informe de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el sector ganadero incide de manera clave en el cambio climático aportando unas emisiones estimadas en 7,1 gigatoneladas (GT) de dióxido de carbono equivalente (CO2-eq) por año, que representan el 14,5% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) inducidas por el ser humano. Unas cifras vertiginosas que nos hacen ser conscientes de la realidad de una producción insostenible a largo plazo.

A este respecto, debemos poner el foco en la ganadería vacuna, ya que la cría de ganado para abastecer el mercado cárnico es responsable de la mayoría de estas emisiones, pues contribuye con el 41% de las emisiones totales del sector. Las cifras correspondientes a la carne porcina y a la industria avícola – que incluyen tanto carne de ave como producción de huevos- contribuyen con el 9% y el 8% respectivamente. El fuerte crecimiento previsto en los años venideros de esta producción ocasionará en el futuro próximo un aumento de los porcentajes y volúmenes de emisiones más allá de toda sostenibilidad. Con el considerable aumento de la población para los próximos años (se estima una población de 9.600 millones de personas en 2050 de cumplirse los pronósticos), se prevé un aumento en la demanda de la producción cárnica que aumente las emisiones de CO2. Ante este contexto la reflexión que acoge el estudio elaborado por la Universidad de Columbia Británica, Canadá, podría ser un buen punto de partida en el que se señala que solamente adoptando una dieta vegetariana – por definición, alimentación basada en consumo de productos donde no hay sacrificio animal-, se evitaría la emisión de 0,8 toneladas de gases de efecto invernadero (tCO2) por persona y año, es decir, 5,84 millones de toneladas anuales, un respiro sin duda para la reducción del dióxido de carbono en la atmósfera.

Nuevos hábitos en nuestro compromiso medioambiental

Otras opciones en torno a esta idea han ido surgiendo en el mercado alimentario al calor de las nuevas demandas de una sociedad que rechaza el sacrificio animal y las prácticas poco sostenibles con un planeta exhausto en cuanto a la generación de residuos. En este sentido, los avances tecnológicos han hecho posible el desarrollo de la carne cultivada, una carne sostenible de origen 100% natural que utiliza el uso de la más avanzada biotecnología para ofrecer al consumidor la posibilidad de combinar la producción de carne de origen animal, el respeto a los animales y al medio ambiente.

Gracias a los avances biotecnológicos de vanguardia, hoy en día tenemos en nuestras manos la posibilidad real de contribuir con nuestros hábitos a la mejora de la sostenibilidad medioambiental gracias a nuestro papel como consumidores. Nunca la protección y el cuidado de la madre tierra habían sido tan accesibles para el ciudadano.

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