¡Bienvenido al nuevo tiempo de la alimentación!

Las novedades en materia de innovación en alimentación no dejan de llegar. Desde la utilización de la agrigenómica para mejorar la producción en condiciones extremas, la irrupción de las impresoras 3D en el sector foodie o la próxima salida al mercado de la carne cultivada. Todas ellas importantes innovaciones en el ámbito de la alimentación que facilitarán la vida a un consumidor más exigente.

El conocido empresario del mundo tecnológico y filántropo estadounidense Kimbal Musk, dueño de The Kitchen Restaurant Group, dijo no hace mucho: “Food is the new internet”. Sin duda, el impacto de la innovación tecnológica en el mundo de la cultura de la alimentación no ha hecho más que iniciar. En un mundo en constante cambio y evolución hacia formas más sostenibles de vida, la alimentación saludable y ecológica, la inclusión de nuevos alimentos en nuestra dieta, novedosas técnicas de conservación… sin duda, el futuro de la humanidad pasa por nuevas tendencias que llegarán a nuestros restaurantes, nuestras escuelas y a nuestras granjas.

Biotecnología y medio ambiente, una combinación ganadora

Una de las obsesiones del mundo de la innovación en este campo reside en producir más con un menor impacto para la naturaleza. En ese sentido, son numerosos los proyectos que han tomado la iniciativa para proteger el medio ambiente. Desde la creación de huertos laterales que aprovechan los espacios verticales en las grandes urbes para producir frutas y verduras; a un sistema productivo basado en el cultivo mediante ‘hidroponía’, un método de extraño nombre que emplea soluciones minerales en lugar de suelo y que permite un ahorro considerable de agua; hasta la utilización de la biotecnología para desarrollar súper alimentos que puedan ser producidos en espacios cada vez más pequeños y amenazados por la escasez de agua.

También la agrigenómica se ha posicionado como uno de los mayores retos de la ciencia aplicada a la alimentación. En este sentido, la investigación genética y molecular aplicada a la hortofruticultura ha ayudado a conseguir variedades vegetales más resistentes, productivas y sostenibles medioambientalmente; sin duda, un gran logro para el reto de alimentar a una población global creciente.

Menús a la carta y en 3D, proteína animal sin sacrificio…

La tendencia hacia la personalización de los menús, capaces de responder a nuestras necesidades biológicas, alergias o intolerancias alimenticias sin tener por ello que renunciar a esos alimentos se posiciona como uno de los mayores logros alimentarios de las pasadas décadas, al ser capaz de aunar innovación gastronómica y sanitaria en beneficio de los consumidores. Todo ello con la posibilidad de preparar el menú mediante la utilización de impresoras 3D, una realidad más cercana de lo que imaginamos según los últimos expertos y que sin duda, cambiará el panorama gastronómico por completo.

Otra de las novedades más esperadas tiene como protagonista la proteína animal. En esta búsqueda de nuevas opciones proteínicas que sean más ecológicas que el actual sistema de ganadería industrial, la aparición de la carne cultivada supone una revolución alimentaria al tener su origen en la preocupación medioambiental y animal. Empleando células del animal, se obtiene un producto con un porcentaje muy alto de proteína animal natural pero sin sacrificio de los animales. Sin duda, una gran noticia para todos los amantes de la naturaleza y que se preocupan por la huella ecológica de lo que consumen.

Nanotecnología, la lucha contra el desperdicio alimentario

La nanotecnología también tiene un hueco en todas estas innovaciones, mediante el desarrollo de indicadores que avisen al consumidor del estado de un producto, ya sea a través de la difusión de gases o la decoloración progresiva de un producto cuando deje de estar en buen estado. Un avance que facilitará la vida de los consumidores a la vez que frenará el desperdicio alimentario.

Nos encontramos a las puertas de una revolución alimentaria que ya ha llegado a nuestras vidas. Porque el futuro no trata de trajes espaciales ni de viajes a la luna, sino que se centra en salvaguardar lo más preciado que tenemos: la Tierra.

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