Alimentos que revolucionaron la historia

La irrupción de la carne cultivada en nuestras vidas nos hace rememorar otros alimentos que, con su llegada al mercado, revolucionaron la historia de la gastronomía. El chocolate, la margarina, la leche condensada, la Coca Cola o las conservas entre otros.

La evolución de la sociedad ha tenido en la alimentación su alumno más aventajado. Las innovaciones producidas en el ámbito gastronómico han asombrado al mundo en cada generación, marcando los logros obtenidos en el ámbito de la innovación en cada época. Cada alimento de esta lista ha marcado su época, ofreciéndole a la sociedad la posibilidad de culminar sus objetivos por el camino de la innovación, derribando las barreras existentes.

Novedades alimentarias, el futuro de la humanidad empieza en la comida

En la actualidad, la irrupción de la carne cultivada en nuestra sociedad sigue la estela marcada por estos alimentos, grandes innovaciones que resolvieron los problemas alimentarios de su tiempo. Si la margarina salvó de la inanición al Segundo Imperio francés, las conservas en lata le otorgaron a Reino Unido su preeminencia marítima frente  a otras potencias, mientras que el chocolate fue el alimento que mejor personificó la grandeza y el poderío del Imperio Español.

El chocolate, el alimento de los dioses por excelencia, supuso todo un descubrimiento gastronómico para la Europa de finales del siglo XVI. Derivado de la planta del cacao, fue introducido como bebida por Hernán Cortés en la Corte española, y, gracias a un monje cisterciense de la misma expedición, al Monasterio de Piedra (Zaragoza) donde por primera vez se elaboró chocolate en Europa, y donde a día de hoy se sigue elaborando un chocolate conocido por su altísima calidad. Utilizado en postres y recetas, su uso se fue extendiendo a lo largo del siglo XVII gracias a la idea española de ponerle azúcar y canela a la bebida.

El avance de los tiempos a través de la necesidad, un viaje de ida

Cuando las necesidades impiden la consecución de la gloria, la agudeza se multiplica. Eso fue lo que ocurrió con el descubrimiento de la conservación de los alimentos mediante el uso de las latas de conserva. Fue gracias a Nicolas Appert, un cocinero francés quién en 1795, ante la problemática de la época de la conservación de los víveres tanto para el ejército como en las largas travesías por mar, ideó un método de conservación de alimentos utilizando botes de cristal hervidos cerrados herméticamente, por lo que fue galardonado por Napoleón Bonaparte con 12.000 francos, una pequeña fortuna de la época. Fue el origen de lo que hoy conocemos como alimentos industriales, que además de soportar bien el paso del tiempo, mantienen intactas sus características en cuanto a sabor, nutrientes, color y composición.

Algunos alimentos deben su descubrimiento al ingenio puesto a prueba en épocas de escasez y carestía, como es el caso de la margarina. En 1869 el farmacéutico Hippolyte Mège-Mouriés gana el concurso de Napoleón III, desesperado por encontrar una alternativa que abaratase el proceso de obtener mantequilla, además de mejorar su conservación. Fruto de estas necesidades nació la margarina, un producto resultante de la grasa de vacuno fraccionada, leche y agua; toda una revolución que abarató los costes alimentarios en una época de penurias fruto de la inestabilidad sociopolítica del momento.

La leche condensada es quizás el más desconocido de todos los alimentos revolucionarios de esta lista. Venida al mundo en 1856, tras varios intentos previos que fracasaron en el proceso de crear un producto lácteo que resistiera bien el paso del tiempo y a los cambios de temperatura, su descubrimiento puso fin al problema de las intoxicaciones alimentarias lácteas, que en el siglo XIX causaban la muerte de cientos de personas cada año. Gail Borden, Jr y su socio Jeremiah Milbank, los patentadores de la leche condensada, fundaron la New York Condensed Milk Company en 1857, con la cual comercializaron su invento; pero no fue hasta la Guerra de Secesión cuando se popularizó este producto debido a su alto contenido nutricional y a su cómodo formato.

Y no podía faltar en esta lista la bebida revolucionaria del siglo XX, la Coca Cola. Inventada en 1886 por John Stith Pemberton, un farmacéutico de Atlanta que buscaba crear un jarabe contra la indigestión y que aportase energía al paciente; y que sin saberlo, acabó descubriendo la bebida más famosa del mundo. Considerada como la marca más valiosa del mundo, según la consultora estadounidense Interbrand, Coca Cola es además el segundo término más reconocido, tras la expresión “okay”.

Todos estos alimentos fueron en su momento soluciones novedosas para luchar contra problemas concretos como la escasez o las intoxicaciones alimentarias. Hoy con Ethicameat damos un paso más allá en  la evolución de la alimentación para traer el futuro de la ganadería al presente con una alternativa cárnica de procedencia animal, saludable, sostenible y nutritiva con sabor español. Sin duda, una novedad que marcará el devenir de los tiempos.

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