Carne cultivada: ‘stop’ a la dependencia de las importaciones

El coronavirus ha afectado a las cadenas de suministro de carne de todo el mundo. La irrupción de la pandemia ha obligado a países muy dependientes de la importación de alimentos a buscar soluciones para evitar tanto el desabastecimiento como los riesgos de seguridad alimentaria que suponen las enfermedades de los animales. El avance de la ingeniería celular, y, en concreto, de la carne cultivada, abre un camino alternativo a la producción tradicional.

La producción total de carne en el mundo disminuirá un 1,7% en 2020 debido a las enfermedades de los animales, las perturbaciones del mercado relacionadas con la pandemia por COVID-19 y los efectos persistentes de las sequías, según las previsiones del informe ‘Perspectivas alimentarias’ de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El estudio aborda las tendencias de la producción y el mercado en 2020-21 para los productos alimentarios más comercializados del mundo, entre los que se encuentra la carne. “Los precios internacionales de la carne han bajado un 8,6% desde enero de 2020, debido a los efectos de las medidas relacionadas con la COVID-19, incluidas las consiguientes dificultades logísticas, el fuerte descenso de la demanda mundial de importaciones y los grandes volúmenes de productos cárnicos sin vender”, apuntan desde la FAO.

Al mismo tiempo, países como Emiratos Árabes Unidos y resto de estados del Golfo están obligados a importar la mayor parte de sus alimentos, en gran parte porque sus climas áridos dificultan los cultivos y la cría de ganado. También dependen de los suministros de productos médicos, de consumo e industriales del extranjero para mantener a sus poblaciones. El gobierno de los EAU ha tomado varias medidas para asegurar el acceso ininterrumpido a los suministros desde que el coronavirus se propagó por todo el mundo. Así, el país ha importado recientemente 4.500 vacas lecheras del Uruguay con el propósito de aumentar la seguridad alimentaria.

En este contexto, el avance de la ingeniería celular, y, en concreto, de la carne cultivada, abre un camino alternativo a los problemas asociados a los sistemas de producción y distribución alimentaria tradicionales. Nos encontramos ante la posibilidad de obtener productos de origen animal con alto contenido proteínico sin depender de la industria ganadera y reduciendo significativamente su impacto medioambiental.  Y lo que es aún más importante: en cualquier parte del mundo, con independencia de sus condiciones climáticas o territoriales.

‘Future of Food’ o carne sin ganado

En esta línea, el movimiento ‘Future of Food’, iniciativa virtual surgida en Austria con el propósito de informar sobre las alternativas a la producción de origen animal, dedica una de sus áreas de difusión a la posibilidad de obtener carne sin ganado.

Como explican, “ la idea (de la carne cultivada) es producir carne animal pero sin recurrir a ningún animal. Las células se extraen de animales vivos sin ocasionarles ningún daño, se colocan en un medio de cultivo donde pueden empezar a multiplicarse y crecer de manera independiente al animal. En teoría este proceso podría ser lo suficientemente eficaz como para cubrir la demanda global de carne. Y todo esto sin manipulación genética ” .

La carne cultivada se presenta así como una solución para todas aquellas regiones del planeta en las que por razones climáticas no se dan las condiciones adecuadas para la cría de animales destinados a la alimentación. Es por ello que la denominada ‘cultured meat’ podría introducir importantes ventajas con respecto a la carne tradicional en términos de economía, salud, bienestar de los animales y medio ambiente. El futuro de la alimentación está en marcha y en Ethicameat estamos seguros que pasa, entre otros aspectos, poraprovechar la eficiencia y sostenibilidad que puede introducir la carne cultivada. La posibilidad de ‘cultivar’ carne en cualquier parte del mundo donde se establezcan los medios técnicos necesarios podría resultar clave para reducir la dependencia total que algunos países tienen de las importaciones de carne y disminuir notablemente la huella de carbono que implica su transporte.

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