Dietas alimentarias ‘eco’ versus proteínas

A medida que aumenta nuestra conciencia ecológica crecen exponencialmente las tendencias alimentarias centradas en la sostenibilidad, que evitan el consumo de carne y el maltrato de los animales. Veganos, vegetarianos, crudiveganos, flexitarianos, pescetarianos, ovolactovegetarianos… Pero, ¿existe el equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’? ¡Sigue leyendo este post para dar con la respuesta!

Los estilos de vida que giran en torno a lo natural, lo ecológico y lo vegano cobran fuerza hoy día en nuestras sociedades debido sobre todo a la necesidad de un desarrollo más sostenible. La salud, la conciencia ecológica y la protección animal son los valores que mueven a las personas que apuestan por alguna de estas dietas que excluyen todos aquellos alimentos que no pasan su ‘examen’ ético.

La importancia de llevar una alimentación equilibrada está muy asentada en nuestra cultura. La dieta mediterránea es nada más y nada menos que Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2010, resultado de la candidatura conjunta presentada por España, Grecia, Italia y Marruecos. Sin embargo, las dietas ‘eco’ van más allá de los beneficios estrictamente saludables de la dieta mediterránea, ya que tratan de englobar e incluso dar prioridad a los beneficios para el planeta. Concienciar de que a través de lo que elegimos para alimentarnos podemos reducir el impacto medioambiental y como consecuencia, combatir el cambio climático, esa es una de sus principales metas.

En torno al movimiento veggie, tendencia en la que priman los vegetales, existen dietas cada vez más específicas. El abanico de opciones va desde aquellas que se limitan a los alimentos crudos, como el crudiveganismo, hasta otras más flexibles que admiten el consumo ocasional de carne, pescado o aves. Así, algunas de las más populares son las siguientes:

Vegana: ningún producto de origen animal.

Vegetariana: mayormente productos de origen vegetal y ocasionalmente algún producto de origen animal como huevos, leche o miel.

Flexitariana: preferencia a los productos de origen vegetal y ocasionalmente carne, marisco o pescado.

Crudivegana: alimentos crudos de origen vegetal en la que se excluye cualquier producto que proceda de animales o que hayan sido cocinados a más de 46 grados centígrados.

Pescetariana: verduras, frutas y legumbres y ocasionalmente pescado y marisco.

Ovolactovegetariana: verduras, frutas y legumbres, pero también algunos productos de origen animal como lácteos y huevos.

Detrás de estas dietas hay unas sólidas convicciones de preservar el bienestar animal y reducir el impacto que nuestra alimentación provoca en el medio ambiente. Y aunque la opinión generalizada de los expertos es que debemos caminar hacia un modelo donde predominen las proteínas de origen vegetal, los propios nutricionistas nos advierten que seguir alguna de estas dietas, sin cierto control por parte de un especialista, puede provocar un déficit de vitaminas y otros compuestos esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Proteínas de la carne cultivada

Precisamente para paliar ese déficit de proteínas, principal hándicap de estas tendencias alimentarias que en algunos casos puede derivar en anemias u otras patologías similares en función del metabolismo de cada persona, Ethicameat lleva desde 2017 trabajando en la carne cultivada. Un proyecto totalmente disruptivo e innovador que, por un lado pretende cubrir esa demanda de proteínas de alto valor biológico y aminoácidos que tenemos y, por otro, hacerlo sin la necesidad de sacrificar animales y reduciendo la contaminación y el gasto de recursos naturales (suelo y agua) asociado a la ganadería industrial.

Una carne cultivada sostenible, sin sacrificio animal, de alto contenido proteínico y sin antibióticos que además de responder a nuestras necesidades nutricionales se ajuste a las dietas que respetan nuestras preferencias éticas y ecológicas. Estamos ante un producto alimentario único que sin duda revolucionará nuestra manera de comer carne y la pirámide nutricional tradicional. El equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’, ¡es posible! y la agricultura celular, apoyada en la biotecnología, tiene mucho que decir en la alimentación del futuro.

Recommended Posts