¿Estás entre el 41% de españoles dispuestos a probar la carne cultivada?

¡En Ethicameat hemos realizado la primera encuesta de consumo sobre carne cultivada en España! El objetivo ha sido analizar la percepción que tenemos de un producto nuevo, aún desconocido, pero llamado a protagonizar el futuro en la alimentación. Si quieres conocer cuál ha sido el resultado, ¡sigue leyendo!

Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta cualquier producto innovador sin precedente en el mercado es precisamente el desconocimiento que como consumidores tenemos de él. Y más si hablamos de alimentación. Una definición concreta del producto, que explique de forma clara su elaboración y procedencia, es clave a la hora de facilitar la decisión de los encuestados.

La carne cultivada parte de un modelo tecnológico basado en la construcción natural de tejidos a partir de células animales, desarrollando para ello entornos biológicos controlados pero sin modificación genética. Este proceso tiene como resultado la obtención de una carne animal que respeta el bienestar de los animales ya que evita su sacrificio (la muestra celular se obtiene de una simple biopsia). El propósito es ofrecer al consumidor un producto de alto contenido proteínico, completamente natural, nutritivo y sostenible con el medio ambiente, con importantes ahorros en recursos de tierra y agua y reducción de las emisiones contaminantes que genera la ganadería intensiva.

Más exigentes y concienciados con el bienestar animal

La principal conclusión es que el 41% de los compradores españoles señala que, con seguridad o probabilidad, probarán la carne cultivada cuando llegue al mercado. De ellos, un 21,7% afirma que “con toda seguridad” estaría dispuesto a probar estos productos. Los hombres (24,1%) son algo más proclives a la prueba “con toda seguridad” que las mujeres (19,3%). Además, para un 19% adicional sería “probable” hacerlo. De otro lado, un 22% se muestra aún reacio a probar carne producida por medios no tradicionales.

La edad también importa. Un 24% de los encuestados de entre 20 y 40 años probaría la carne cultivada, mientras que en edades comprendidas entre los 41 y 55 años la cifra desciende ligeramente hasta un 19%.

Si bien el 85% de los encuestados se define como consumidor de cualquier tipo de carne, un 35% afirma haber oído, leído o visto noticias y reportajes sobre la transmisión de enfermedades de animales a los humanos por los alimentos. La preocupación por estas enfermedades es una variable muy a tener en cuenta en los hábitos de compra.

¡Que lo tuyo es mirar siempre lo que pone en las etiquetas! Lógico. De hecho, los valores nutricionales resultan ser otro de los aspectos decisorios a la hora de valorar un producto alimentario. A este respecto, el 35% de los encuestados considera que la composición de un alimento es clave para introducirlo en la cesta de la compra.

Uno de cada 3 ciudadanos considera la carne cultivada más saludable

¿Y cuál es la evaluación global que realizan los consumidores? Pues el 33,5% de los encuestados percibe como más saludables estos futuros productos cárnicos producidos por medios no tradicionales, en comparación con la ganadería industrial tradicional. Además, este tipo de productos, entre los que se encuentra la ´carne cultivada´, tienden a proyectar valores muy apreciados en nuestra sociedad actual como son: un mayor bienestar animal (53%), mayor seguridad alimentaria (40%), respeto por el medio ambiente (42%) o beneficios para personas con problemas de obesidad y colesterol (38%).

Los encuestados dispuestos a probar la carne cultivada admiten que los aspectos que les resultan más convincentes son la composición del producto (35%), su compromiso con el bienestar animal (34%) y sus valores nutricionales (24%).

Ahora bien, el nivel de importancia que le otorgan a cada cualidad de la carne cultivada varía en función de la edad. Así, para aquellos que tienen entre 20 y 40 años lo más destacable del producto es su compromiso con el bienestar animal (71%) y la ausencia de grasa de su composición (70%). Cuando hablamos de consumidores entre 41 y 55 años, lo más valorado es el valor nutricional (70%) y el efecto saludable en las personas (60%). 

En general, la reducción del impacto ambiental, la eliminación de la necesidad de criar animales y la disminución de los riesgos para la salud pública son los posibles beneficios de la carne cultivada que más atraen tanto en nuestra sociedad, como en otros países.

El precio supone otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de comercializar un nuevo producto. El 31% de los encuestados cree que los productos elaborados con carne cultivada tendrán precios similares a los productos cárnicos tradicionales. Por el contrario, el 29% piensa que los productos de carne cultivada tendrán precios más elevados.

Y tú, ¿estarías dispuest@ a probar la carne cultivada?

[La encuesta se ha realizado mediante 1.000 entrevistas online (margen de error estadístico de ± 3,2%) de entre 20 y 55 años residentes en cinco grandes ciudades españolas, con un criterio de ponderación sobre sus poblaciones: Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia. La media de edad de los encuestados ha sido de 39,7 años. El 85% de los consultados declara comer regularmente cualquier tipo de carne. El 90% trabaja y tiene una formación mayoritariamente de estudios superiores (70%)]

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