¿Quién le toma la temperatura al clima?

La temperatura de la tierra sube… Ahora, por exigencias de un guion llamado COVID todos nos medimos con frecuencia la temperatura, pero… ¿y la del planeta? ¿quién la mide? Movilizar y sensibilizar a la población mundial es el propósito del Día Internacional contra el Cambio Climático que cada 24 de octubre viene cargado de razones para tomarnos muy en serio aquello de no contribuir a elevar la fiebre global.

Contra todo pronóstico, y a pesar de la disminución de las emisiones por los confinamientos a los que ha obligado la pandemia del coronavirus, las concentraciones de dióxido de carbono alcanzaron un nivel nunca visto el pasado mes de mayo, que a su vez fue el más cálido de la historia. Desde la Organización de Naciones Unidas nos recuerdan que el coronavirus ha paralizado el mundo, pero no el cambio climático. Así, la propuesta pasa por una recuperación socioeconómica de la crisis de la pandemia “más verde” y que proteja la biodiversidad que nos queda y, en consecuencia, el futuro de la humanidad.

Entre las muchas acciones de sensibilización que se llevan a cabo en torno a la jornada contra el cambio climático y en todo el mundo, en Ethicameat nos ha llamado la atención la original iniciativa de una startup española. ¿Será que la innovación mueve montañas y su guiño a la alimentación nos ha tocado el corazón?

El hecho es que Onerz ha creado una app que ofrece alternativas de consumo para llevar una vida más sostenible. Durante el lanzamiento de la aplicación, por cada descarga realizada, la empresa se compromete a plantar un árbol para contribuir a frenar el cambio climático. La razón por la que esta aplicación nos ha conquistado es porque permite calcular nuestro impacto ambiental en base a diversos bloques: energía, agua, consumo, movilidad, residuos y….. alimentación. Hay que reconocer que en Ethicameat somos especialmente sensibles al lenguaje de la innovación y creemos firmemente que existen proyectos, a todos los niveles, que pueden contribuir a mejorar el mundo, como el de nuestra carne cultivada. Así es que cualquier herramienta como esta, que sirva para concienciar del impacto que nuestra alimentación tiene en el medio ambiente, nos va a parecer útil. Os animamos a probar la app de Onerz porque es realmente interesante.

ODS: Acción por el clima

Por otro lado, nuestra relación con el clima es tan vital que tiene protagonismo propio dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la propia ONU define como “plan maestro de los 17 desafíos globales e interrelacionados entre sí a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia”, y cuyo plazo de cumplimiento se sitúa en 2030. La acción por el clima ocupa el objetivo número 13 y pone el foco precisamente en “adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”.  En el marco del mismo se advierte que los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentaron hasta niveles récord en 2019. El cambio climático está afectando a todos los países de todos los continentes, alterando las economías nacionales. Los niveles del mar están subiendo y los fenómenos meteorológicos son cada vez más extremos.

Pese a que se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero caerán alrededor de un 6 % en 2020 debido a las restricciones de movimiento y las recesiones económicas derivadas de la pandemia de la COVID-19, esta mejora es solo temporal. Como decíamos, el cambio climático no se va a detener. La ONU estima que una vez que la economía mundial comience a recuperarse de la pandemia, las emisiones vuelvan a niveles mayores.

Y de nuevo en este contexto de emergencia climática es preciso recordar que la producción de alimentos es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. Los cultivos han transformados los hábitats y, junto a la ganadería industrial son una de las mayores presiones para la biodiversidad. Optar por unos alimentos u otros determina, sin duda, el impacto ambiental que provoca nuestra alimentación.

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