¿Cómo avanza la carne cultivada en Europa, América, Asia…?

Un nuevo informe de la consultora británica IDTechEx, firmado por el experto Michael Dent, analiza el nivel de desarrollo de la carne cultivada en todas las regiones del mundo. Mercados, regulaciones y previsión de lo que sucederá en los próximos 20 años en un sector en rápida evolución y cuyo protagonismo en la alimentación futura ya es innegable.

Con el propósito de examinar el panorama mundial de la carne cultivada y explorar la evolución de esta tecnología emergente en todo el mundo, el estudio ‘Carne cultivada 2021-2041’ repasa los principales hitos y proyectos empresariales continente a continente, a excepción de la Antártida, único lugar donde, según cita el documento, ¡todavía no hay iniciativas de este tipo!

El reciente informe de IDTechEx, como ya hiciera en su anterior edición, hace referencia a BioTech Foods como uno de los precursores y actuales referentes de la industria en el contexto de Europa. “En agosto de 2020, un programa de investigación sobre carne cultivada dirigido por la empresa española Biotech Foods recibió una subvención de 2,7 millones de euros en el marco de financiación de I+D de la UE Horizonte 2020”, lo que demuestra, explica el informe, el “cierto apoyo institucional a la carne cultivada en Europa”. Y es que, tal como se recuerda, fue precisamente Europa donde surgió el primer prototipo de carne cultivada del mundo en 2013, de la mano de Mark Post en la Universidad de Maastricht.

Europa, cuna de la carne cultivada

Tras ese nacimiento de la industria hace ya ocho años, Europa ha vivido una actividad significativa en el ámbito de la carne cultivada. Se trata de la segunda región más importante en cuanto a número de empresas de carne cultivada y niveles de financiación recaudados, solo por detrás de Norteamérica. Y es que desde 2015, el sector ha recaudado más de 600 millones de dólares en financiación a nivel global y ha pasado de unas cinco empresas a más de medio centenar.

Además, según apunta el análisis de Michael Dent, la Unión Europea también tiene una de las vías de regulación de la carne cultivada mejor definidas del mundo. La carne cultivada se menciona explícitamente en el ‘Reglamento sobre nuevos alimentos’, que establece un punto de partida para que una empresa de carne cultivada pueda obtener la aprobación para vender su producto.

Sin embargo, según adelantan desde IDTechEx, es probable que se produzcan intensas discusiones sobre el etiquetado de los productos cárnicos cultivados, similares a las surgidas en torno a los productos alternativos de origen vegetal. Es por ello que “si no se produce un cambio en la actitud reguladora, existe el riesgo de que la UE se quede atrás en la próxima generación de productos alimentarios innovadores”, advierte el informe. A este respecto cabe recordar que, a diferencia de la carne de origen vegetal, la carne cultivada se produce a partir de las mismas células que la carne convencional, sin necesidad de sacrificar a los animales y con una reducción notable del coste medioambiental.

EEUU lidera la financiación

Debido principalmente a la actividad de las empresas estadounidenses, América del Norte ha experimentado el mayor aumento en financiación e inversores. Pese a contar con alrededor del 40% de las empresas de carne cultivada del mundo, concentra el 57% de la recaudación de fondos. ¿El principal motivo? La creciente popularidad de las alternativas a la carne en Estados Unidos, como la carne de origen vegetal, debido a la mayor concienciación de los consumidores en torno a la salud y la nutrición. A su vez, la preocupación por la sostenibilidad de la industria cárnica mundial se ha visto acentuada por la pandemia de COVID-19.

Así, tal como augura el informe de IDTechEx, Norteamérica podría convertirse en la segunda región en aprobar la carne cultivada para su venta comercial, ya que parece ser que un producto de marisco cultivado está en la fase final de aprobación para su venta comercial en Estados Unidos. Aunque por el momento no hay confirmación oficial, el informe señala que esto supondría un paso muy positivo para el sector, ya que, además de animar a la inversión “influiría en los procesos de aprobación en otras regiones, sobre todo tras una entrada segura y exitosa en el mercado”.

Singapur, primer país en regular

A pesar de toda la actividad industrial en Estados Unidos y Norteamérica, fue Asia la que acaparó los titulares en torno a la carne cultivada a finales de 2020 y principios de 2021, ya que Singapur se convirtió en la primera región del mundo en aprobar la carne cultivada para su venta comercial en diciembre de 2020. Y es que, tal como explica el informe, el gobierno de Singapur ha apoyado históricamente la industria de la carne cultivada con iniciativas como el objetivo «30 by 30», con el fin de producir localmente el 30% de las necesidades nutricionales del país para 2030, utilizando tecnologías que incluyen la agricultura vertical y las proteínas alternativas.

Más allá de Singapur, y aunque la región de Asia-Pacífico cuenta con el 17% de las empresas de carne cultivada del mundo, sólo ha recibido el 5% de la financiación global de los inversores en la industria. Tampoco existe un marco normativo específico para la carne cultivada en algún otro país de Asia.

Al margen de la región Asia-Pacífico, Israel si tiene un protagonismo particular para la industria de la carne cultivada, ya que alberga varias empresas importantes de carne cultivada y es otro país donde la seguridad alimentaria importa bastante. Aunque la carne cultivada no está aprobada para su venta comercial, los consumidores pueden solicitar una mesa en el restaurante ‘The Chicken’, donde pueden probar un prototipo de hamburguesa de pollo cultivado.

América del Sur y África, en fase inicial

Junto al liderazgo de América del Norte, Asia y Europa, la carne cultivada es ya un fenómeno mundial que también ha llegado, según recoge el informe de IDTechEx, a América del Sur, con el surgimiento de las primeras empresas en Argentina o Brasil. La carne cultivada ya está presente incluso en el continente africano, concretamente en Ciudad del Cabo. Si bien la ausencia de infraestructura establecida dificulta, sobre todo en el caso de África, el rápido desarrollo, la existencia de estos primeros proyectos son una prueba más del potencial global de una proteína alternativa que puede contribuir a resolver la demanda alimentaria de millones de personas. 

¡Quiero ser agricultor celular!

El sector de la carne cultivada avanza a paso firme. Así lo demuestra el último informe realizado por The Good Food Institute centrado en el año 2020, un periodo en el que, a pesar de la coyuntura de crisis global, las inversiones, investigaciones y proyectos empresariales en torno a las proteínas alternativas han crecido notablemente.  

El informe ‘Estado de la industria de la carne cultivada 2020’ elaborado por The Good Food Institute que acaba de ver la luz recientemente ofrece un completo repaso de la evolución de las proteínas alternativas de origen animal mediante agricultura celular. El estudio detalla el panorama comercial, las inversiones, los avances normativos y los progresos científicos en el campo de la producción de carne cultivada, cuya extensión es rápida y constante en todas las regiones del mundo.

Muestra de ello son algunos de los datos más significativos recogidos en el documento:

  • Más de 70 empresas centradas en el desarrollo de proyectos, servicios o productos finales de carne cultivada estaban registradas oficialmente a finales de 2020, frente a las 55 contabilizadas en 2019.
  • Las empresas involucradas en el sector de la carne cultivada alcanzaron una inversión conjunta de 366 millones de dólares en el ejercicio 2020, casi seis veces superior a la cantidad invertida en 2019.
  • Alrededor de 15 tipos de carne cultivada están siendo elaborados por startups, incluyendo carne de vacuno, pollo, cerdo, camarones, pato, pescado blanco, salmón, atún, foie gras, cordero, canguro, caballo y esturión.

El año 2020 fue un año clave para el sector de la carne cultivada. La industria avanzó considerablemente en la ampliación de la tecnología, a través de asociaciones comerciales y creando un precedente normativo clave. Y parece que 2020 no es más que una antesala de los desarrollos en curso para 2021 y los próximos años.

En ello coinciden muchos de los expertos consultados por The Good Food Institute. Natalie Rubio, investigadora de New Harvest, cree que “la agricultura celular evolucionará hacia su propio campo de estudio y figurará como titulación en las universidades más importantes, con un plan de estudios propio”. En esta línea se atreve a predecir que pronto escucharemos en boca de las nuevas generaciones: ¡Quiero ser agricultor celular!

Inversión pública en carne cultivada

Otro de los aspectos en los que pone el foco el informe es en el apoyo del sector público. Para acortar el plazo de comercialización a gran escala de la carne cultivada, los gobiernos de todo el mundo deberían “dar prioridad a la investigación sobre la carne cultivada y crear un marco de apoyo para el desarrollo de esta industria fundamental”. El estudio señala que “la financiación pública de la carne cultivada mejoraría drásticamente la productividad de nuestro sistema alimentario y el crecimiento de nuestra economía”, siendo también “una palanca importante para diversificar nuestro suministro de alimentos, garantizando tanto la variedad como la seguridad”.

Una industria tan disruptiva como la de las proteínas alternativas requiere una fase inicial de I+D de alto riesgo y necesita cada vez más de producción, dos áreas en las que los gobiernos han desempeñado históricamente un papel importante. Así, los gobiernos han sido clave en el desarrollo de industrias de alta tecnología, como los semiconductores y la energía solar, y hay una gran oportunidad para hacer lo mismo en el sector de la carne cultivada.

En general y hasta el momento, la carne cultivada había carecido de financiación pública, pero 2020 dejó tras de sí las primeras noticias positivas y evidencias de que el sector público está dispuesto a invertir en el sector de la carne cultivada.

Organismos públicos en distintas partes del mundo están empezando a reconocer la importancia de apoyar la investigación y la comercialización de la carne cultivada. Así, el gobierno estadounidense, a través de una subvención de la Fundación Nacional de la Ciencia, concedió un total de 3,55 millones de dólares para la investigación de la carne cultivada de libre acceso. Esta subvención se concederá durante cinco años a un equipo de investigadores de la Universidad de California. La subvención no sólo es la mayor inversión del gobierno de EE.UU. en la investigación de la carne cultivada hasta la fecha sino que es la primera subvención para carne cultivada que el gobierno de EE.UU. concede a una universidad y no a una empresa.

En Japón, Integriculture obtuvo 2,2 millones de dólares del Ministerio de Economía, Comercio e Industria para ayudar a financiar una instalación a pequeña escala del sistema CulNet de la empresa.

Y, por supuesto, el informe destaca el caso de BioTech Foods, que liderando el consorcio Meat4All para el desarrollo de carne cultivada capaz de cubrirla demanda de proteínas sin sacrificio animal y menor impacto medioambiental, ha recibido una subvención de 3,2 millones de dólares a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea.   En conclusión, un balance 2020 que permite pensar en la carne cultivada como una realidad y una alternativa sostenible cada vez más próxima y que pronto estará en nuestros menús.

Emprendedoras TIC o cómo transformar el mundo en un lugar mejor

Mercedes Vila, co-fundadora y CTA de BioTech Foods, empresa matriz de Ethicameat, ha sido una de las emprendedoras españolas entrevistadas por Innovadoras TIC, programa de la Fundación Cibervoluntarios cuyo objetivo es promover y visibilizar la capacidad de emprendimiento e innovación de la mujer en el ecosistema de las nuevas tecnologías. Sus reflexiones forman parte de una publicación que pretende servir de inspiración y referente.

Dice Yolanda Rueda, fundadora y presidenta de Cibervoluntarios, en el prólogo del libro ‘Innovadoras TIC. Mujeres referentes del siglo XXI’ que: “Si hay algo que no deja de sorprender es que todas, de una forma u otra, tienen en su idea de emprendimiento un interés común por transformar el mundo en un lugar mejor”. Se refiere a las 13 innovadoras de referencia que este 2020 protagonizan la publicación: Ana Belén Rodríguez (¿Me llevas?); Ana Isabel González e Isabel Martín (Hand to Hand Apparel); Andrea Barber (Rated Power); Camino Montañés (Vivirtual); Elena Santos (Chica Geek); Gisela Vaquero (Women in Games España); Helena Torras (inversora tecnológica); Idoia Ochoa (innovadora en biotecnología y biomedicina); María López (Bitbrain); Mercedes Iborra (VisualNAcert); Sandra Ortonobes (La Hiperactina) y Teresa Arroyo (innovadora en neurociencia). A ellas se une Mercedes Vila, cofundadora de BioTech Foods.

Perseverancia, resiliencia, creatividad, flexibilidad, saber escuchar y adelantarse a los problemas son algunas de las cualidades de este grupo de innovadoras españolas que destacan desde la Fundación Cibervoluntarios. “Aunque sus empresas, proyectos, ideas y trayectorias vitales son muy diferentes hay muchos puntos de conexión: todas han decidido en un momento de sus vidas llevar a cabo una idea que tenían en la cabeza y luchar con todos los medios a su alcance para conseguir que sea realidad. Y no han parado hasta conseguirlo”, prosigue Rueda.

Nuevas tecnologías para el cambio social

Las nuevas tecnologías han tenido un protagonismo especial en las trayectorias profesionales de todas ellas. De alguna u otra manera, cada una de las historias relatadas en este libro pone de relieve el uso de las TIC como herramienta de cambio y transformación social. Bien a la hora de poner en marcha una iniciativa, para interactuar con los usuarios, como ayuda para medir, para tejer redes colaborativas, testear una idea/producto sin mucha inversión… Este grupo de ‘innovadoras referentes del siglo XXI’ coincide en que las nuevas tecnologías han contribuido a consolidar muchos proyectos que, de otra manera, hubiera sido muy complicado sacar adelante.

El libro ‘Innovadoras TIC’ es ese tipo de lectura que, construida alrededor de testimonios cercanos, permite hacerse a la idea de cómo nace una idea brillante y el intenso camino que conlleva su desarrollo y puesta en marcha.

“Emprender es un camino fascinante”

Y es que a la exigente carrera científica, Mercedes Vila ha añadido otra dedicación casi o igual de laboriosa: la del emprendimiento. “Un paso muy importante y decisivo fue pasar de la academia a la industria para poder materializar de manera más directa los desarrollos innovadores”, señala, al tiempo que reconoce que “emprender es un camino fascinante, pero al igual que la investigación, en determinados momentos es una carrera de obstáculos que exige mucha constancia y sacrificio del que, por supuesto, se aprende mucho”.

La idea de contribuir a la lucha contra el cambio climático fue una de las motivaciones que llevaron a Mercedes Vila a crear BioTech Foods en 2017, ya que además de la ciencia, le interesan y preocupan el medio ambiente y la sostenibilidad. “La emergencia climática en la que nos encontramos precisa de alternativas a la sobre-explotación de los recursos naturales, y para ello tenemos que buscar respuestas en la ciencia”, recuerda siempre que puede.

Al igual que el resto de mujeres que comparten páginas con ella, a través de la agricultura celular y su proyecto de producción de carne cultivada también pretende transformar el mundo en un lugar mejor. Así, uno de los objetivos de BioTech Foods es precisamente dar respuesta a un problema global: la insostenibilidad de la ganadería intensiva actual ante una población mundial creciente cuya demanda de consumo de proteínas de origen animal se ha disparado en los últimos años. De esa necesidad surge Biotech Foods.

La carne cultivada y sus beneficios para la sociedad

Ethicameat, la carne cultivada de BioTech Foods, “es una alternativa sostenible al alto coste de vidas animales y recursos naturales necesarios para cubrir la demanda imparable de proteínas de alto valor biológico”, explica Mercedes Vila. Se trata de una carne que respeta el bienestar animal, que reduce el impacto ambiental y libre de pandemias, ya que “los animales de los que extraemos las muestras se encuentran en perfecto estado de salud y a lo largo del proceso no están expuestos ni a virus ni a bacterias”, recalca.

En este sentido, la co-fundadora de BioTech Foods tiene claro el enorme valor que la investigación científica tiene en la sociedad: “La ciencia contribuye una vez más a elevar los niveles de seguridad alimentaria y proteger nuestra salud como consumidores”, de ahí su dedicación más inmediata, centrada en lograr el escalado que facilite pronto la llegada de Ethicameat a la cesta de la compra.