Dietas alimentarias ‘eco’ versus proteínas

A medida que aumenta nuestra conciencia ecológica crecen exponencialmente las tendencias alimentarias centradas en la sostenibilidad, que evitan el consumo de carne y el maltrato de los animales. Veganos, vegetarianos, crudiveganos, flexitarianos, pescetarianos, ovolactovegetarianos… Pero, ¿existe el equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’? ¡Sigue leyendo este post para dar con la respuesta!

Los estilos de vida que giran en torno a lo natural, lo ecológico y lo vegano cobran fuerza hoy día en nuestras sociedades debido sobre todo a la necesidad de un desarrollo más sostenible. La salud, la conciencia ecológica y la protección animal son los valores que mueven a las personas que apuestan por alguna de estas dietas que excluyen todos aquellos alimentos que no pasan su ‘examen’ ético.

La importancia de llevar una alimentación equilibrada está muy asentada en nuestra cultura. La dieta mediterránea es nada más y nada menos que Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2010, resultado de la candidatura conjunta presentada por España, Grecia, Italia y Marruecos. Sin embargo, las dietas ‘eco’ van más allá de los beneficios estrictamente saludables de la dieta mediterránea, ya que tratan de englobar e incluso dar prioridad a los beneficios para el planeta. Concienciar de que a través de lo que elegimos para alimentarnos podemos reducir el impacto medioambiental y como consecuencia, combatir el cambio climático, esa es una de sus principales metas.

En torno al movimiento veggie, tendencia en la que priman los vegetales, existen dietas cada vez más específicas. El abanico de opciones va desde aquellas que se limitan a los alimentos crudos, como el crudiveganismo, hasta otras más flexibles que admiten el consumo ocasional de carne, pescado o aves. Así, algunas de las más populares son las siguientes:

Vegana: ningún producto de origen animal.

Vegetariana: mayormente productos de origen vegetal y ocasionalmente algún producto de origen animal como huevos, leche o miel.

Flexitariana: preferencia a los productos de origen vegetal y ocasionalmente carne, marisco o pescado.

Crudivegana: alimentos crudos de origen vegetal en la que se excluye cualquier producto que proceda de animales o que hayan sido cocinados a más de 46 grados centígrados.

Pescetariana: verduras, frutas y legumbres y ocasionalmente pescado y marisco.

Ovolactovegetariana: verduras, frutas y legumbres, pero también algunos productos de origen animal como lácteos y huevos.

Detrás de estas dietas hay unas sólidas convicciones de preservar el bienestar animal y reducir el impacto que nuestra alimentación provoca en el medio ambiente. Y aunque la opinión generalizada de los expertos es que debemos caminar hacia un modelo donde predominen las proteínas de origen vegetal, los propios nutricionistas nos advierten que seguir alguna de estas dietas, sin cierto control por parte de un especialista, puede provocar un déficit de vitaminas y otros compuestos esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Proteínas de la carne cultivada

Precisamente para paliar ese déficit de proteínas, principal hándicap de estas tendencias alimentarias que en algunos casos puede derivar en anemias u otras patologías similares en función del metabolismo de cada persona, Ethicameat lleva desde 2017 trabajando en la carne cultivada. Un proyecto totalmente disruptivo e innovador que, por un lado pretende cubrir esa demanda de proteínas de alto valor biológico y aminoácidos que tenemos y, por otro, hacerlo sin la necesidad de sacrificar animales y reduciendo la contaminación y el gasto de recursos naturales (suelo y agua) asociado a la ganadería industrial.

Una carne cultivada sostenible, sin sacrificio animal, de alto contenido proteínico y sin antibióticos que además de responder a nuestras necesidades nutricionales se ajuste a las dietas que respetan nuestras preferencias éticas y ecológicas. Estamos ante un producto alimentario único que sin duda revolucionará nuestra manera de comer carne y la pirámide nutricional tradicional. El equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’, ¡es posible! y la agricultura celular, apoyada en la biotecnología, tiene mucho que decir en la alimentación del futuro.

‘Culturedmeat’: nuestra “misión” por la sostenibilidad alimentaria

Sumamos un logro importante al apasionante desafío en el que estamos inmersos: lograr que la carne cultivada sea pronto una realidad en nuestra dieta. El proyecto CULTUREDMEAT, liderado en la parte tecnológica por nuestra empresa matriz BioTech Foods, ha recibido la valoración más alta en la última convocatoria ‘Misiones’ del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). ¡Os contamos todos los detalles de nuestra misión!     

El objetivo del proyecto CULTUREDMEAT es investigar carne producida a partir de agricultura celular que, junto al desarrollo de grasas saludables e ingredientes funcionales, permita la obtención de productos cárnicos para la prevención de cáncer de colon y aumento de la concentración de colesterol y lípidos en la sangre.

Dicho proyecto se ha presentado a la convocatoria ‘Misiones’ del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), programa destinado a apoyar iniciativas estratégicas sectoriales de innovación empresarial en el marco del Programa Estatal de Liderazgo Empresarial en I+D+I del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020. De un total de 128 propuestas presentadas, únicamente se han aprobado 24, siendo CULTUREDMEAT la mejor valorada de toda España en todos los ámbitos de la convocatoria.

En el contexto de un mundo amenazado por el cambio climático, donde el aumento de la población supone un reto a la hora de aunar alimentación y sostenibilidad, la carne cultivada es sin duda una de las mayores innovaciones de nuestro siglo, al integrar seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad.

¿Quién forma ‘Culturedmeat’?

CULTUREDMEAT ha nacido gracias a la cooperación de empresas nacionales de biotecnología especializadas en nutrición y tecnologías de producción. BioTech Foods lidera la parte tecnológica de este proyecto de carne cultivada del que forman parte otras 7 entidades: Argal, Martínez Somalo, DMC Research, BDI Biotech, Neoalgae, BTSA y Agrowingdata. El consorcio cuenta además con la colaboración de 10 organismos de investigación: CTIC CITA; Universidad de Oviedo; Universidad Autónoma de Madrid – FUAM; TECNALIA; Parc Científic de Barcelona; Universidad de Sevilla – FIUS; VICOMTECH; Universidad de Granada; BIODONOSTIA y CIC BIOMAGUNE.

Beneficios de la carne cultivada y retos

El consumo de carne roja se encuentra asociado a enfermedades de alta prevalencia en los países occidentales como el cáncer de colon y las dislipemias. En España, concretamente, el cáncer de colon es el más frecuente en la población si se tienen en cuenta ambos sexos. La investigación en ingredientes funcionales que puedan ayudar a prevenir estas enfermedades de alto impacto social relacionadas con la dieta es por tanto muy relevante.

El mayor reto del sector de la carne cultivada en estos momentos es el escalado industrial que permita producir volúmenes suficientes para la comercialización. La producción de carne cultivada ha despertado un gran interés en la industria y son numerosos los fondos de inversión que están apostando por esta carne del futuro que reduce el impacto ambiental y protege el bienestar de los animales. Ahora también, los proyectos de investigación y desarrollo de carne cultivada centran la atención de las instituciones públicas.

Hace escasos meses, la Unión Europea, a través de su programa Horizon 2020, adjudicó la primera inversión pública en carne cultivada (más de 2,7 millones de euros) al proyecto ‘Meat4All’, un consorcio internacional liderado por BioTech Foods. La finalidad de este trabajo conjunto es abastecer la creciente demanda mundial de proteína animal, al tiempo que abordar los principales inconvenientes de la ganadería industrial actual: cuestiones de salud, sostenibilidad ambiental y bienestar animal.

La ´carne cultivada’ es ya un referente dentro del sector de las proteínas alternativas a nivel global y España se encuentra entre los pocos países con proyectos empresariales avanzados que profundizan en el escalado de producción para iniciar la comercialización. Biotech Foods, que trabaja desde 2017 en el desarrollo de su carne cultivada ‘Ethicameat’, fue la primera empresa española en entrar en este mercado.

‘Veganuary’ o cómo aceptar el desafío de no comer carne animal durante un mes

El efecto que la alimentación tradicional tiene en nuestro entorno y la búsqueda de alternativas nos preocupa, ¡y mucho! El movimiento internacional ‘Veganuary’ lleva desde 2014 invitando a personas de todo el mundo a probar la dieta vegana y asumir un desafío: al menos durante el mes de enero (o cualquier otro del calendario) no consumir carne ni ningún otro producto de origen animal. Más de medio millón de personas han aceptado el reto este 2021.

Por tu salud, por el medio ambiente, por los animales… desde la asociación sin ánimo de lucro británica Veganuary nos dicen que “cualquier motivo es bueno” para unirte a su reto. El movimiento no se limita a impulsar la presencia de más alimentos veganos en el mercado, mediante el trabajo conjunto con grandes distribuidores, sino que trata de que personas de cualquier opción alimentaria ‘prueben’ la experiencia de prescindir durante cuatro semanas de productos de origen animal. 

En la línea de otras iniciativas como el ‘Meat Free Monday’ promovido por la familia McCartney o el Meatless Monday, Veganuary (combinación de las palabras ‘vegan’ y ‘January’, que significa enero en inglés) ha llegado ya a 192 países, con más de 1.000.000 participantes desde su creación hace seis años y con un récord absoluto en esta última convocatoria en la que más de 500.000 personas han respaldado la iniciativa a través de su web. En enero de 2021 se ha duplicado el número de personas que se comprometieron a ser veganos en enero de 2019.

A pesar de que cada cual tiene sus motivaciones particulares para probar los beneficios de un cambio de hábitos alimentarios y evitar temporalmente el consumo de productos de origen animal, desde Veganuary destacan que los 3 motivos de peso más comunes son los siguientes:

Medio ambiente: el vínculo entre lo que comemos y el daño que le hace al planeta está científicamente demostrado. La ganadería nos proporciona el 18% de nuestras calorías y es responsable del 60% de la emisión de gas invernadero en la agricultura. La agricultura animal contribuye a la desforestación, debido al espacio requerido para pastos o cultivo de alimento de los animales. La ganadería es también responsable de gran parte de la contaminación del aire, tierra y agua, incluyendo el aumento de zonas muertas en los océanos.

Salud: Muchas personas prueban el veganismo por un mes porque quieren ver si mejora su salud. El testimonio de muchos de los que se han unido a Veganuary así lo demuestra, ya que han reportado significativas mejoras en su salud durante los primeros 31 días, desde dormir mejor hasta mejorar su digestión o tener la piel más clara. El 98% de las personas que han respondido a las encuestas de Veganuary aseguran que recomendarían la experiencia.

Bienestar animal: probar el veganismo es para muchos hacer algo eficaz frente al sufrimiento animal. La vida para muchos animales (aves, cerdos, vacas, ovejas…) en una granja industrial es un entorno de hacinamiento en el que no llegan a sentir el sol, el aire o la tierra.

El gran desafío de la carne cultivada

Al igual que este tipo de movimientos sociales que promueven cambios hacia la sostenibilidad de nuestra alimentación, la carne cultivada es uno de los grandes desafíos alimentarios de nuestra era por los múltiples beneficios que puede aportar a todos los niveles. La carne cultivada integra seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad en un producto único dirigido a todo tipo de consumidores. A través del cultivo de células musculares animales obtenidas mediante biopsia, se logra evitar el sufrimiento y sacrificio animal y reducir enormemente el consumo de recursos naturales.

En Ethicameat trabajamos desde 2017 en base a estos mismos pilares: reducción del impacto ambiental de la ganadería industrial a través del mejor aprovechamiento de los recursos naturales; mejora de la seguridad alimentaria para proteger nuestra salud y respeto a los derechos de los animales. Por ello estamos convencidos de que la llegada al mercado de la carne cultivada marcará un antes y un después en nuestro modo de alimentarnos. El universo #culturedmeat dará respuesta a esa preocupación creciente que tenemos por el impacto que genera lo que comemos en el planeta.

¿Estás entre el 41% de españoles dispuestos a probar la carne cultivada?

¡En Ethicameat hemos realizado la primera encuesta de consumo sobre carne cultivada en España! El objetivo ha sido analizar la percepción que tenemos de un producto nuevo, aún desconocido, pero llamado a protagonizar el futuro en la alimentación. Si quieres conocer cuál ha sido el resultado, ¡sigue leyendo!

Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta cualquier producto innovador sin precedente en el mercado es precisamente el desconocimiento que como consumidores tenemos de él. Y más si hablamos de alimentación. Una definición concreta del producto, que explique de forma clara su elaboración y procedencia, es clave a la hora de facilitar la decisión de los encuestados.

La carne cultivada parte de un modelo tecnológico basado en la construcción natural de tejidos a partir de células animales, desarrollando para ello entornos biológicos controlados pero sin modificación genética. Este proceso tiene como resultado la obtención de una carne animal que respeta el bienestar de los animales ya que evita su sacrificio (la muestra celular se obtiene de una simple biopsia). El propósito es ofrecer al consumidor un producto de alto contenido proteínico, completamente natural, nutritivo y sostenible con el medio ambiente, con importantes ahorros en recursos de tierra y agua y reducción de las emisiones contaminantes que genera la ganadería intensiva.

Más exigentes y concienciados con el bienestar animal

La principal conclusión es que el 41% de los compradores españoles señala que, con seguridad o probabilidad, probarán la carne cultivada cuando llegue al mercado. De ellos, un 21,7% afirma que “con toda seguridad” estaría dispuesto a probar estos productos. Los hombres (24,1%) son algo más proclives a la prueba “con toda seguridad” que las mujeres (19,3%). Además, para un 19% adicional sería “probable” hacerlo. De otro lado, un 22% se muestra aún reacio a probar carne producida por medios no tradicionales.

La edad también importa. Un 24% de los encuestados de entre 20 y 40 años probaría la carne cultivada, mientras que en edades comprendidas entre los 41 y 55 años la cifra desciende ligeramente hasta un 19%.

Si bien el 85% de los encuestados se define como consumidor de cualquier tipo de carne, un 35% afirma haber oído, leído o visto noticias y reportajes sobre la transmisión de enfermedades de animales a los humanos por los alimentos. La preocupación por estas enfermedades es una variable muy a tener en cuenta en los hábitos de compra.

¡Que lo tuyo es mirar siempre lo que pone en las etiquetas! Lógico. De hecho, los valores nutricionales resultan ser otro de los aspectos decisorios a la hora de valorar un producto alimentario. A este respecto, el 35% de los encuestados considera que la composición de un alimento es clave para introducirlo en la cesta de la compra.

Uno de cada 3 ciudadanos considera la carne cultivada más saludable

¿Y cuál es la evaluación global que realizan los consumidores? Pues el 33,5% de los encuestados percibe como más saludables estos futuros productos cárnicos producidos por medios no tradicionales, en comparación con la ganadería industrial tradicional. Además, este tipo de productos, entre los que se encuentra la ´carne cultivada´, tienden a proyectar valores muy apreciados en nuestra sociedad actual como son: un mayor bienestar animal (53%), mayor seguridad alimentaria (40%), respeto por el medio ambiente (42%) o beneficios para personas con problemas de obesidad y colesterol (38%).

Los encuestados dispuestos a probar la carne cultivada admiten que los aspectos que les resultan más convincentes son la composición del producto (35%), su compromiso con el bienestar animal (34%) y sus valores nutricionales (24%).

Ahora bien, el nivel de importancia que le otorgan a cada cualidad de la carne cultivada varía en función de la edad. Así, para aquellos que tienen entre 20 y 40 años lo más destacable del producto es su compromiso con el bienestar animal (71%) y la ausencia de grasa de su composición (70%). Cuando hablamos de consumidores entre 41 y 55 años, lo más valorado es el valor nutricional (70%) y el efecto saludable en las personas (60%). 

En general, la reducción del impacto ambiental, la eliminación de la necesidad de criar animales y la disminución de los riesgos para la salud pública son los posibles beneficios de la carne cultivada que más atraen tanto en nuestra sociedad, como en otros países.

El precio supone otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de comercializar un nuevo producto. El 31% de los encuestados cree que los productos elaborados con carne cultivada tendrán precios similares a los productos cárnicos tradicionales. Por el contrario, el 29% piensa que los productos de carne cultivada tendrán precios más elevados.

Y tú, ¿estarías dispuest@ a probar la carne cultivada?

[La encuesta se ha realizado mediante 1.000 entrevistas online (margen de error estadístico de ± 3,2%) de entre 20 y 55 años residentes en cinco grandes ciudades españolas, con un criterio de ponderación sobre sus poblaciones: Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia. La media de edad de los encuestados ha sido de 39,7 años. El 85% de los consultados declara comer regularmente cualquier tipo de carne. El 90% trabaja y tiene una formación mayoritariamente de estudios superiores (70%)]

¡La sostenibilidad está servida en la mesa!

Ya no hay vuelta atrás. Singapur acaba de autorizar la venta de carne cultivada. Al tiempo, la prestigiosa Guía Michelin ha comenzado a premiar a restaurantes sostenibles con su nueva Estrella Verde en España. Definitivamente, ¡la sostenibilidad está servida!

El inicio de la comercialización de carne cultivada en Singapur marca sin duda un antes y un después para los alimentos a base de cultivo celular de origen animal. Crece el número de empresas, en todos los rincones del mundo, que trabajan en un sector que, según estudios como el de la consultora AT Kearny, concentrará el 35% del consumo mundial de carne en 2040.

Los restaurantes del país asiático ya pueden servir carne cultivada, por el momento de pollo. La autorización de la Agencia de Alimentos de Singapur, que asegura haber revisado todo el proceso, el control de fabricación y realizado exhaustivas pruebas de seguridad, abre el camino para que otros organismos reguladores en EEUU o Europa puedan hacer lo propio próximamente, al existir ya un precedente.

El aumento global de la preocupación por el bienestar animal y el medioambiente es una de las razones por las que proyectos centrados en la producción de estos futuros alimentos han visto duplicadas sus inversiones año tras año desde 2017. Eso y el avance que las proteínas alternativas representan a la hora de elevar los niveles de seguridad y disminuir el riesgo de virus de transmisión animal.

Como parte implicada en esta revolución alimentaria, estamos seguros de que la venta de carne de cultivo celular puede ayudar a reducir notablemente el impacto ambiental generado por la demanda global de proteínas de alto valor biológico (como aquellas que encontramos en la carne tradicional). Si a ello le sumamos el hecho de que vamos a poder evitar el sacrificio de miles de animales, estamos ante una opción alimentaria cuyos beneficios van a permitir a muchos consumidores sentirse éticamente más cómodos con su dieta. ¡No nos cabe ninguna duda!

Todo parece indicar que la carne cultivada, como Ethicameat, formará parte del menú de nuestro futuro inminente. Se ampliarán así las opciones de una carta altamente comprometida con el medio ambiente y el bienestar animal que cada vez demandamos más como comensales. Y es que cabe recordar que de las células extraídas durante un año de un solo animal se podrá producir la misma cantidad de carne que la obtenida de 400 animales en el modelo tradicional y además evitando su sacrificio.

Pues bien, en Singapur ya tienen la materia prima a su alcance, ahora les toca a sus chef sorprender con las recetas más exquisitas. Muchos restaurantes ya tienen claro que la sostenibilidad es un ingrediente que va ganando protagonismo en la gastronomía, por eso apuestan firmemente por ella desde hace tiempo.

Restaurantes sostenibles

Si no que se lo digan a los 21 establecimientos españoles que la prestigiosa Guía Michelin ha reconocido por primera vez en su habitual certamen anual. La Estrella Verde es una nueva distinción de la Guía Michelin España & Portugal 2021 que tiene el objetivo de reconocer el trabajo de los establecimientos que se preocupan por respetar el medioambiente y por cuidar el entorno, fomentando las prácticas sostenibles en el sector gastronómico.  

Se pone en valor así el esfuerzo de los restaurantes que “respetan los ritmos de la naturaleza” e impulsan “iniciativas que preservan el medioambiente a través de la gestión de recursos y la eliminación de residuos”, según indican desde la organización. “La sostenibilidad no es un capricho ni un lujo, es una auténtica necesidad”, añaden.

Desde la Guía han pedido a los chefs de los restaurantes que han obtenido este distintivo que en un pequeño texto, bajo el título ‘El compromiso del Chef’ expliquen qué iniciativas sostenibles llevan a cabo en sus restaurantes.

El distintivo en forma de hoja, evocando la naturaleza, reconoce su compromiso con la sostenibilidad en el marco del campo gastronómico.  Gracias a otro campo innovador, como el de la agricultura celular, los profesionales de la gastronomía van a tener la oportunidad de experimentar muy pronto en sus fogones con nuevos productos sostenibles, naturales y comprometidos con el medio ambiente.  

‘Lunes sin carne’, mucho más que una dieta saludable

Impulsado por el ilustre músico británico Paul McCartney y sus hijas, Mary y Stella, el movimiento ‘Meat Free Monday’ o ‘Lunes sin carne’  sigue más activo que nunca una década después de sus inicios. Se trata de una acción global que, buscando la implicación de los consumidores de todos los rincones del mundo, pretende contribuir a frenar el impacto medioambiental generado por nuestros hábitos alimentarios.

Aunque en un primer momento la combinación de palabras ‘Meat Free Monday’ o lunes sin carne pueda parecer una recomendación más a modo de dieta saludable que todos deberíamos considerar,  la iniciativa de los McCartney es una campaña sin ánimo de lucro que pretende concienciar sobre el impacto medioambiental de la ganadería y la pesca industrial. La campaña anima a las personas a ayudar a frenar el cambio climático, a conservar los recursos naturales y, por supuesto, también a mejorar su salud evitando el consumo de productos de origen animal al menos un día a la semana.

La idea de prescindir de la carne los lunes que se trata de ‘viralizar’ desde el movimiento ‘Meat Free Monday’ tiene algunos precedentes. Uno de ellos es el ‘Meatless Monday’ surgido en 2003 en una escuela de salud pública de Estados Unidos, donde todos los lunes ofrecían en la cafetería menús libres de productos animales como una manera de impulsar los beneficios de comer frutas y verduras. La localidad belga de Gante se unió a dicho movimiento en 2009, convirtiéndose en la primera ciudad fuera de Estados Unidos en hacerlo. Fue ese mismo año cuando Paul McCartney comenzó a involucrarse y poner en marcha varias acciones alineadas con esta idea, como el corto documental One Day a Week, que explica los beneficios de evitar los alimentos provenientes de los animales un día a la semana y cuyo estreno, en noviembre de 2017, coincidió con la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bonn, Alemania. Y posteriormente, la canción que invita a “pensar cómo será el mundo en un futuro”, con la que el ex-Beatle puso banda sonora a su ‘Meat Free Monday’.

Los principales pilares sobre los que se asienta este multitudinario movimiento social respaldado por otras celebrities como la actriz Emma Stone y el actor Woody Harrelson, son los siguientes:

Reducir las emisiones de la ganadería: El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas coincide en que es necesario reducir la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un 80% para 2050 a fin de evitar un cambio climático catastrófico. A este respecto, el movimiento ‘Meat Free Monday’ pretende reducir el impacto de uno de los agentes que más contribuye a estos GEI: la ganadería industrial.

Salud: Desde ‘Meat Free Monday’ recuerdan que las principales organizaciones sanitarias del mundo recomiendan reducir el consumo de carne. Un estudio de la Universidad de Oxford señalaba en 2010 que el consumo de carne no más de tres veces a la semana podría evitar 31.000 muertes por enfermedades cardíacas, 9.000 muertes por cáncer y 5.000 muertes por apoplejía solo en Reino Unido, así como ahorrar al Servicio Nacional de Salud 1.200 millones de libras cada año.

Bienestar animal: Miles de millones de animales son criados y sacrificados para obtener carne cada año. La mayoría de ellos son criados en granjas industriales intensivas y superpobladas. Los animales criados de forma intensiva a menudo se enferman, se lesionan y mueren debido a las condiciones antinaturales en las que se les mantiene. Los animales de granja son sometidos a mutilaciones como el recorte de sus picos, la extracción de sus dientes y el corte de sus colas para evitar que se picoteen y se hieran unos a otros. Es prioritario ayudar a prevenir la crueldad y el sufrimiento animal.

Aliviar el hambre en el mundo: Se pueden necesitar hasta 12 kilogramos de grano para producir tan solo un kilo de carne de vacuno. Esto significa que cualquiera que consuma grandes cantidades de carne puede estar consumiendo una cantidad desproporcionada de los nutrientes disponibles en el mundo. Desde Meat Free Monday recuerdan que, en la actualidad, unos 800 millones de personas en el planeta sufren de hambre o malnutrición, pero una cantidad de cereales que podría alimentar al triple de este número de personas se destina a la alimentación de ganado, cerdos y pollos.

Frenar la extinción de las especies: La intensificación y expansión de la agricultura y la sobre-explotación pesquera son factores importantes en la pérdida de especies y de biodiversidad. Si las tendencias actuales continúan, en los próximos 100 años aproximadamente se producirá una extinción masiva de especies a nivel mundial, advierten.

Alimentación equilibrada y sostenible

Buscar el equilibrio entre los sistemas actuales de producción de alimentos y las proteínas alternativas como la carne cultivada es una de las máximas de trabajo en Ethicameat. Por eso consideramos que nuestro ‘Meat for all’ no dista demasiado de iniciativas como la de la familia McCartney, ya que los retos son los mismos: bienestar animal, reducción del impacto ambiental, mejor aprovechamiento de los recursos naturales para combatir los problemas de nutrición mundiales y mejora de la seguridad alimentaria.

La cesta de la compra vegana: un mundo más ‘eco’

Buena parte del consumo de los españoles se ha visto influenciado por el surgimiento de una nueva ética global que antepone el bienestar de los animales y de la naturaleza por encima del precio o las tendencias. En este sentido, se ha producido un auténtico boom de lo natural, lo ecológico y lo vegano. Desde pasta de dientes, hasta carne sin sacrificio animal: el futuro de la cesta de la compra es ‘eco’.

Las nuevas demandas de los consumidores en materia de sostenibilidad medioambiental han originado un cambio de paradigma en la producción de bienes y servicios. La tendencia hacia los productos veganos es una realidad que, poco a poco, se va afianzando en España. En nuestro país, el 7,8% de la población se declara “veggie”, casi cuatro millones de personas. En este amplio término convergen veganos (personas que no consumen ningún producto de origen animal), vegetarianos (personas que consumen mayormente productos de origen vegetal y ocasionalmente algún producto de origen animal como huevos, leche o miel) y flexitarianos (personas que en su dieta dan preferencia a los productos de origen vegetal consumiendo ocasionalmente carne, marisco o pescado).

Analizamos a continuación algunas de las razones por las que se estima que este mercado alcanzará en 2020 más de 4.400 millones de euros, con el fin de abastecer a los casi 500 millones de ‘veggies’ que hay en el mundo, aproximadamente el 6,6% de la población mundial.

Tendencia veggie, más allá de una moda

Según datos de The Green Revolution, un informe elaborado por la consultora Lantern en 2019, los motivos por los que los denominados “veggies” apuestan por este tipo de productos se basan en tres razones muy definidas: por sensibilidad ética y animalista, por la sostenibilidad del planeta y por salud. Su peso es tal que en conjunto han motivado un notable incremento de este tipo de productos en los últimos años, convirtiendo el mercado “veggie” en una novedad al alza para empresas no solo alimentarias, sino también textiles, de cosmética y de todo tipo de sectores.

El perfil de este tipo de consumidor supone una pista de donde se focaliza esta demanda creciente de bienes y servicios, ya que el 51,2% de los consumidores vegetarianos y veganos vive en grandes urbes. Además, tienden a ser en su mayoría mujeres, más del 65%, de una nueva generación cuyo compromiso con el bienestar animal les empuja a escoger productos de origen vegetal en su vida cotidiana y, en muchas ocasiones, a adoptar el veganismo como filosofía de vida.

Con esta tendencia creciente hacia productos más comprometidos con el bienestar animal encontramos una cuota de mercado con un poder de atracción que empieza a llamar la atención de empresas de todo el mundo, desde grandes multinacionales hasta pequeñas empresas que han visto en este cambio de prioridades en el consumo de bienes y servicios la puerta hacia un nuevo modelo productivo basado en la sostenibilidad medioambiental. Son muchos los productos que buscan satisfacer estas nuevas exigencias del mercado, desde pasta de dientes vegana pasando por juguetes de madera producidos sin químicos. Existe un amplio espectro de necesidades que cubrir desde el flanco “veggie”, pero ¿cómo se reconoce a un producto que cumple con el compromiso vegano?

Sellos veganos, la autenticidad frente a las modas

Las certificaciones de productos veganos están de plena actualidad debido al boom por la sostenibilidad y su impacto en el mundo del marketing. Numerosas empresas se han apuntado a esta moda sostenible, pero ¿cómo diferenciar entre “greenwashing” y un producto vegano de verdad?  

Aunque a día de hoy en la UE no existe una homologación oficial en cuanto al uso del término ‘vegano’ o ‘vegetariano’ en el etiquetado de los productos que así se comercializan, el consumidor encuentra una herramienta útil en una serie de sellos o certificados de calidad. Estos distintivos están avalados por expertos que certifican si un producto realmente es vegano o responde solo a una estrategia de marketing para atraer al consumidor. Por lo general, esta información está incluida en los envases o etiquetas del producto, por lo que a simple vista resulta muy sencillo identificarla.

El más conocido en el seno de la UE es la V-LABEL, con más de 10.000 productos y servicios testeados y presencia en 27 países, pero existen otros alrededor del mundo como el sello Vegan en Reino Unido, el Sello Vegano en Latinoamerica o el Certified Vegan (Vegan.org), de Estados Unidos.

El compromiso de Ethicameat

La concienciación sobre el bienestar animal es cada vez mayor en nuestra sociedad. Y este es precisamente uno de los compromisos que mueve el proyecto innovador de Ethicameat: la producción de una carne cultivada sostenible, sin sacrificio animal, de alto contenido proteínico y sin antibióticos. Creemos que la opción de consumir carne debe suponer también hoy el respeto a la vida de los animales y el cuidado del medio ambiente.

Y es que ya sea desde el veganismo, el vegetarianismo, el flexitarianismo o la carne cultivada, el objetivo coincide: todos queremos un mundo más ‘eco’ y menos contaminante, y la primera herramienta que tenemos para conseguirlo es nuestra cesta de la compra.

Progreso tecnológico comprometido con el medio ambiente

Las novedades en materia de ciencia y tecnología que están llegando al mercado en la actualidad comparten un componente ético muy importante: la toma de conciencia sobre sostenibilidad ambiental por parte de sus creadores como base para la innovación. Se trata de un cambio imprescindible en nuestra manera de encarar el progreso tecnológico, dada la emergencia climática que vivimos.

Las nuevas generaciones de líderes que están llevando a cabo este cambio ya no se conforman con triunfar tanto profesional como personalmente, sino que persiguen la mejora de las condiciones actuales de vida del conjunto de la sociedad. En ese sentido y desde muy diversos ámbitos, estos innovadores han abrazado con su compromiso una nueva filosofía para las generaciones futuras que de algún modo pone en el centro la sostenibilidad. Gracias a esta tendencia que combina tecnología y compromiso ecológico el futuro deja de parecernos tan gris. Repasemos algunas de estas ‘revoluciones tecnológicas’ de la era actual:

Mundo ‘techie’ y conexión en red, la clave del éxito

Mark Zuckerberg soñaba con la idea de una ‘aldea global’ donde las fronteras no fueran una barrera a la comunicación. Desde pequeño le interesaron las ciencias y los estudios clásicos, pero no fue hasta su llegada a la Universidad de Harvard donde comenzó a desarrollar programas informáticos relacionados con la interacción social como “CourseMatch” o “Facemash”, con el objetivo de crear un directorio virtual de los estudiantes del campus universitario, la base sobre la que se asienta Facebook, un invento que cambiaría la manera de entender las relaciones interpersonales. En 2004 se produjo el lanzamiento de la red social, cuyo enorme éxito alentó a Zuckerberg a cogerse un año sabático en sus estudios para dedicarlo por entero a la red, que por aquel entonces ya contaba con un millón de usuarios. A día de hoy Facebook cuenta con más de 2.400 millones de usuarios en todo el mundo, convirtiéndose en la red social con mayor número de seguidores, y a su creador, Zuckerberg, en el CEO más joven del mundo en incorporarse en 2013 a la exclusiva lista Fortune 500. A su éxito como empresario habría que añadirle su carácter filantrópico, y es que desde 2010, Zuckerberg ha colaborado con diversas causas humanitarias como la educación, la lucha contra el ébola o múltiples iniciativas medioambientales.

Drew Houston era en 2006 un recién graduado en ciencias informáticas por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que tuvo la mala suerte de dejarse su memoria USB con todos sus archivos en casa y con ella, la posibilidad de poder avanzar en su trabajo en un largo viaje en bus. De este inconveniente surgió una idea innovadora que ha supuesto la revolución del mundo digital en nuestra era: Dropbox, uno de los mayores servicios de alojamiento de archivos multiplataforma en la nube. Junto a su socio Arash Ferdowsi, un estudiante de ingeniería informática del MIT que abandonó las clases para construir con él el proyecto, Houston lanzó Dropbox en 2008. La plataforma cuenta hoy con 500 millones de usuarios registrados y supone la eliminación de las barreras físicas de acceso a la información, contribuyendo así al descenso de la contaminación originada por los desplazamientos a los lugares de trabajo.

Tecnología para limpiar océanos y atmósfera

Cada año se vierten al océano más de 13 millones de residuos plásticos en el mundo. Para contrarrestar esta contaminación silenciosa surgió la iniciativa The Ocean Cleanup, una fundación liderada por Boyan Slat que desarrolla tecnología para extraer residuos plásticos y evitar que sigan hundiéndose en las aguas de los océanos. Mediante un sistema flotante estabilizado se atrapan y recogen los residuos sólidos del mar para su posterior reciclado. Gracias a esta iniciativa que puso en marcha con tan sólo 18 años, Slat ha obtenido numerosos reconocimientos, entre ellos el mayor galardón ambiental de la ONU o el Premio al Joven Empresario de la Industria Marítima recibido de manos del Rey Harald de Noruega.

Para el profesor de Físicas Aplicadas David Keith, experto en ciencia climática, energía solar y políticas públicas, el cambio climático le llevó a involucrarse en la búsqueda de soluciones a la polución ambiental. Gracias al lanzamiento de su compañía Carbon Engineering, cuya tecnología es capaz de capturar el dióxido de carbono directamente de la atmósfera, fue reconocido por la revista Time como uno de los Héroes del Medioambiente en 2009.

La tecnología alimentaria de la ‘cultured meat’

Y por supuesto, junto a estas iniciativas ya consolidadas no podemos olvidarnos de Ethicameat y el avance medioambiental que supondrá la llegada de la carne cultivada al mercado alimentario. Mercedes Vila y su sueño de crear una carne sostenible obtenida sin sacrificio animal nos permitirán próximamente combatir el cambio climático desde nuestra cesta de la compra, con un producto que consume muchos menos recursos que la ganadería tradicional. Una vez desarrollada la tecnología y en fase ya de escalado, las inversiones para la producción de carne cultivada en el laboratorio se han duplicado cada año desde 2017, por lo que la revolución de la ‘cultured meat’ será una realidad antes de lo esperado.Una vez más, el progreso tecnológico comprometido con la sostenibilidad se abre paso.

¿Existen semejanzas entre las nuevas formas de producción de carne y de cultivos agrícolas?

La respuesta, sin duda, es afirmativa. Ambas tienen como objetivo plantear rutinas más sostenibles. En el blog de Ethicameat analizamos un fenómeno que, al igual que la carne cultivada, está llamado a protagonizar el futuro de la alimentación: la agricultura vertical o ‘vertical farming’. Una forma innovadora de ahorrar agua y suelo.

La agricultura vertical es una técnica innovadora de cultivo que consiste en producir alimentos en superficies inclinadas verticalmente. A diferencia de la agricultura tradicional, en lugar de cultivar verduras y otros alimentos a un solo nivel en el suelo, en un campo o invernadero, bajo este método se producen en capas dispuestas en altura, apiladas unas encima de otras. Lo habitual es que se desarrolle en estructuras de grandes dimensiones como naves, almacenes o contenedores industriales.

Pero, ¿este nuevo modo de cultivo tiene alguna ventaja en términos de ahorro de recursos? La respuesta en sí. El objetivo del vertical farming o agricultura vertical es maximizar la producción de cultivos en un espacio limitado y además hacerlo ahorrando superficie de suelo, agua y emisiones. Y es que según estimaciones de la ONU, la población mundial llegará a 9.700 millones de personas en el año 2050 por lo que se deberá intensificar un 70% la producción actual de alimentos para cubrir las necesidades alimentarias globales. Todo ello supondrá un reto cada vez mayor en el marco de emergencia climática y nivel de deforestación en el que nos encontramos.

El huerto urbano a gran escala

Si primero fueron los huertos urbanos, cada vez más habituales en viviendas y espacios comunes de las grandes ciudades, el vertical farming va un paso más allá: el cultivo a escala industrial de alimentos locales, sin pesticidas y cuya producción no genera emisiones. Además, desde el punto de vista del consumidor, la compra de frutas y verduras cultivadas en proximidad gracias a nuevas técnicas como la agricultura vertical puede reducir considerablemente las emisiones generadas también por el transporte y la cadena de suministro. La agricultura vertical es una de las líneas de investigación del grupo ‘Hortofloricultura Mediterránea’ de la Universidad Politécnica de Cartagena, que liderado por el catedrático Juan Fernández trata de analizar la tecnología que implica esta técnica de cultivo y también sus retos para alcanzar la rentabilidad.

El ‘abc’ del cultivo vertical

Parecen de ciencia-ficción pero es real. Los cultivos verticales se apoyan en tres sistemas clave: la hidroponía, la aeroponía y, a veces, la acuaponía. Mediante la hidroponía, las plantas consumen nutrientes a través del agua que se distribuye en sus raíces. De este modo, las plantas reciben una combinación de sales minerales diluidas en agua potable para su desarrollo sin la necesidad de tierra.

A través de la aeroponía se pulverizan –de forma mecanizada- con un líquido nutritivo los tallos y las raíces de las plantas, suspendidas en el aire. Esta técnica es ideal para cultivos de hoja como el cilantro, la rúcula, la lechuga o el berro.

Por último, una opción que a veces se aplica en el vertical farming es la acuaponía, que introduce animales acuáticos como peces, caracoles o cangrejos en agua para que sus secreciones sirvan de nutrientes para las plantas.

Junto a las ventajas mencionadas cabe destacar que el desarrollo de las plantas es más rápido, ya que se acorta el periodo de cultivo y se puede producir cosechas durante todo el año y en cualquier lugar sin depender de las condiciones climáticas. Además, se facilita el control de plagas en los cultivos y no es necesario el uso de fertilizantes. Por el momento el gran reto es avanzar en la generación sostenible de energía eléctrica a través de iluminacion LED que precisa la agricultura vertical.

Alimentos más sostenibles, seguros y de calidad

Al igual que todos los que en muchos países del mundo ya apuestan por la agricultura vertical, Ethicameat trabaja en el desarrollo de la carne cultivada con el objetivo de alcanzar una alternativa complementaria a la ganadería tradicional que contribuya a reducir el impacto medioambiental. Apoyarnos en la innovación y la tecnología para poner al servicio de la industria alimentaria productos más sostenibles, seguros y de calidad para el consumidor es el objetivo tanto de la agricultura vertical como de la carne cultivada. El consumidor tendrá pronto a su alcance una alternativa cárnica de procedencia animal, saludable y sostenible. La cría de ganado consume el 25% de agua dulce y de territorio del planeta y representa el 15% de los gases de efecto invernadero. Nuestra forma de producción consume un 99% menos de tierra, un 75% menos agua y reduce un 90% las emisiones respecto a un producto cárnico similar actual. El futuro de la alimentación sostenible está ¡cada vez más cerca!

Sostenibilidad en casa, una tendencia en auge

sostenibilidad medioambiental

La sostenibilidad medioambiental es una de las tendencias en auge de los últimos años. Los recientes avances hacia un consumo sostenible, responsable con el medioambiente, han tenido una gran acogida en una sociedad que se preocupa por el impacto que generan en el medio los productos que compra.

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