Alimentación saludable para un crecimiento sostenido

Íñigo Charola, CEO de Biotech Food, colabora como embajador en el hub de innovación alimentaria KM Zero apoyando el desarrollo de proteínas alternativas que produzcan dietas saludables en sistemas alimentarios sostenibles, como la carne cultivada.

KM Zero Food Innovation Hub promueve la transformación hacia un sistema alimentario más saludable, sostenible, resiliente y justo. Nuestro CEO Íñigo Charola colabora como embajador de este proyecto al que se suman líderes de todo el mundo que, a través de la innovación, trabajan en las soluciones más disruptivas a los desafíos del sector alimentario.

La red de embajadores está compuesta por personas que están dando forma al futuro próximo de la alimentación. Un futuro cercano en el que el desarrollo y la producción de proteínas alternativas como la carne cultivada juega un papel fundamental al reducir el impacto ambiental y proteger el bienestar de los animales. Como explica Charola en una entrevista concedida a elmundoempresarial, “la idea de contribuir a la lucha contra el cambio climático fue una de las motivaciones que nos llevó a crear la empresa, ya que además de la ciencia nos interesa y preocupa el medio ambiente y la sostenibilidad”.

Pero ¿qué es exactamente KM Zero Food Innovatios Hub y por qué Biotech Food apoya la iniciativa?

KM Zero Food Innovation Hub profundiza y trabaja con términos que están en la raíz de nuestro proyecto: sostenibilidad, innovación alimentaria, cambio climático, impacto medioambiental… El hub, con sede en Valencia, persigue objetivos que nos involucran a todos al buscar nuevas respuestas al mayor desafío que el ser humano tiene por delante: proporcionar a una población mundial en crecimiento sostenido soluciones saludables que provienen de sistemas alimentarios sostenibles. Esto implica transformar la forma en que producimos, distribuimos, consumimos y reaprovechamos la comida. KM Zero entiende que solo se podrá afrontar con éxito los retos colaborando e invirtiendo más en innovación, que es la que debe impulsar la transformación del sector alimentario, y lo que precisamente estamos trabajando y desarrollando desde Biotech Food.

Para buscar y lograr un planeta mejor, más sostenible, y responder al desafío de alimentar a una población mundial que no para de crecer, desde KM Zero identifican, conectan y fomentan la colaboración entre las personas e iniciativas que están impulsando el cambio trabajando por una mejor alimentación. Para ello, el hub de innovación alimentaria trabaja en el terreno de las startups, las empresas y la comunidad, y asiste a varios eventos y congresos sobre tecnología e innovación en la industria de alimentos y bebidas.  

Acceso al ecosistema emprendedor foodtech

Km Zero ofrece a esas startups soporte, experiencia, conocimiento y recursos para que los proyectos evolucionen y tengan éxito a través de un programa de mentorización de cuatro meses, que pone a su disposición un equipo multidisciplinar experto en el mundo de la alimentación, contactos del sector y recursos para aceleración, generando impacto. Una de estas startups es Trillions, empresa que ofrece suplementos nutricionales de proteínas de grillo. Gabriel y Albert son los dos jóvenes emprendedores y cabezas visibles de este proyecto, que utiliza harina de grillo con proteína de guisante e ingredientes naturales para formular nuevos productos que mejoren el rendimiento deportivo.

El hub de innovación apoya también a empresas de la industria alimentaria con proyectos de estrategia de innovación, co-creación y acceso al ecosistema emprendedor foodtech. Con la comunidad, KM Zero genera y comparte información y tendencias del sector de la alimentación, además de ofrecer experiencias educativas relacionadas con la innovación y el futuro de la alimentación.

En cuanto a congresos y eventos, el hub participa en varias de las actividades más relevantes del sector, como Food 4 Future World Summit, el mayor congreso europeo sobre tecnología e innovación en la industria de la alimentación y bebidas.

Precisamente Íñigo Charola asistió el pasado mes de junio a la feria internacional Food 4 Future Expo FoodTech 2021 para ayudar a responder a los grandes retos del sector alimentario. BioTech Foods fue una de las 20 empresas seleccionadas por la organización, entre más de 2.000 startups foodtech, para presentar sus progresos ante la comunidad internacional, y situar en el centro del debate el desarrollo y producción de proteínas alternativas en las que Charola viene trabajando junto a su equipo desde 2017. 

KM Zero también participa en Ftalks Food Summit, que reúne a los protagonistas de la transformación del ecosistema alimentario. Centrada en la sostenibilidad y la salud, la cita sirve de inspiración a los emprendedores que encuentran a los máximos referentes globales de la transformación del sistema alimentario.

Una burger de carne cultivada, por favor 😊

Pocos alimentos pueden presumir de una alta capacidad de traspasar fronteras, culturas y generaciones. Con motivo del Día Internacional de la Hamburguesa vamos a hacer un homenaje a los grandes hitos de este icono gastronómico tan versátil como universal. Y también a las novedades que están por llegar, como la hamburguesa de carne cultivada en la que trabajamos para poder saborear pronto.

Aunque son varias las teorías que giran en torno a este hit alimentario, cuenta la leyenda que un 28 de mayo de 1900, un chef de Connecticut, Estados Unidos, sirvió la primera hamburguesa en su restaurante a partir de una receta que le dieron unos marineros procedentes del puerto alemán de Hamburgo (de aquí el origen del término hamburguesa).

Otros de los aspectos a los que la hamburguesa debe su popularidad son, por un lado, la facilidad de elaboración y, por otro, la sencillez a la hora de ser ingerida, sin necesidad de usar platos o cubiertos. Es por ello que otra de las hipótesis sobre su origen nos lleve hasta Wisconsin (EEUU), donde se dice que en 1885 a Charlie Nagreen, trabajador de un puesto de comida de la Feria Estatal, se le planteó un problema que tenían sus clientes: querían pasear por la feria mientras comían. A Charlie se le ocurrió meter la carne entre dos rebanadas de pan y ofrecer así una solución realmente práctica para saciar el apetito de los visitantes y hacer posible aquello de “hacer dos cosas a la vez”.

Pero si de verdad hay algo que caracteriza a este sándwich universal es que su preparación permite tantas variantes como creatividad seamos capaces de desplegar en la cocina: en forma de filete cocinado a la parrilla o a la plancha, frita o al horno…

Además, ¿quién dijo que una hamburguesa debe prepararse únicamente con carne? La versatilidad de este plato contempla también opciones veganas a base de vegetales y legumbres que ya gozan de una gran aceptación en el mercado. Lo mismo que probablemente sucederá cuando la hamburguesa de carne cultivada, a base de proteína de origen animal pero sin necesidad de sacrificio, llegue a nuestros platos.

El propio Parlamento Europeo rechazaba hace escasos meses una enmienda que pretendía limitar el uso del término hamburguesa solo a aquellos productos elaborados a base de carne tradicional. Lo cierto es que, como señalaba el CEO de BioTech Foods, Iñigo Charola: “Ampliar la tipología de un formato de producto asentado en nuestras culturas, como puede ser la hamburguesa o la salchicha, no debería preocuparnos tanto como el impacto ambiental que genera su producción”.

El futuro de la hamburguesa es sostenible

El aumento de la conciencia medioambiental y la preocupación por el bienestar animal permiten por tanto augurar el éxito de una futura versión de hamburguesa que incorporará de serie altas dosis de sostenibilidad. El sector de las proteínas alternativas de origen animal avanza a paso firme y uno de los formatos que adoptarán los alimentos de carne cultivada cuando aterricen en el mercado será sin duda el de la hamburguesa. 

Y es que ya existe un precedente: la primera hamburguesa creada a partir de carne cultivada fue obra de Mark Post, investigador de la Universidad de Maastricht, en agosto de 2013.  Fue el resultado de un proyecto que costó cinco años de trabajo y 290.000 euros de inversión. Desde este acontecimiento pionero hasta hoy han sido muchos los avances en el campo de la investigación y la agricultura celular que han permitido, por ejemplo, abaratar ese elevadísimo coste

La hamburguesa de carne cultivada vendrá acompañada de otros beneficios asociados a la salud, ya que uno de los objetivos de proyectos como el de BioTech Foods es reducir el contenido graso para que, entre otras cosas, una buena hamburguesa no afecte a nuestros niveles de colesterol.

Que la innovación siga siendo un buen acompañamiento para este alimento tan universal, ¡feliz Día Internacional de la Hamburguesa!

¡Quiero ser agricultor celular!

El sector de la carne cultivada avanza a paso firme. Así lo demuestra el último informe realizado por The Good Food Institute centrado en el año 2020, un periodo en el que, a pesar de la coyuntura de crisis global, las inversiones, investigaciones y proyectos empresariales en torno a las proteínas alternativas han crecido notablemente.  

El informe ‘Estado de la industria de la carne cultivada 2020’ elaborado por The Good Food Institute que acaba de ver la luz recientemente ofrece un completo repaso de la evolución de las proteínas alternativas de origen animal mediante agricultura celular. El estudio detalla el panorama comercial, las inversiones, los avances normativos y los progresos científicos en el campo de la producción de carne cultivada, cuya extensión es rápida y constante en todas las regiones del mundo.

Muestra de ello son algunos de los datos más significativos recogidos en el documento:

  • Más de 70 empresas centradas en el desarrollo de proyectos, servicios o productos finales de carne cultivada estaban registradas oficialmente a finales de 2020, frente a las 55 contabilizadas en 2019.
  • Las empresas involucradas en el sector de la carne cultivada alcanzaron una inversión conjunta de 366 millones de dólares en el ejercicio 2020, casi seis veces superior a la cantidad invertida en 2019.
  • Alrededor de 15 tipos de carne cultivada están siendo elaborados por startups, incluyendo carne de vacuno, pollo, cerdo, camarones, pato, pescado blanco, salmón, atún, foie gras, cordero, canguro, caballo y esturión.

El año 2020 fue un año clave para el sector de la carne cultivada. La industria avanzó considerablemente en la ampliación de la tecnología, a través de asociaciones comerciales y creando un precedente normativo clave. Y parece que 2020 no es más que una antesala de los desarrollos en curso para 2021 y los próximos años.

En ello coinciden muchos de los expertos consultados por The Good Food Institute. Natalie Rubio, investigadora de New Harvest, cree que “la agricultura celular evolucionará hacia su propio campo de estudio y figurará como titulación en las universidades más importantes, con un plan de estudios propio”. En esta línea se atreve a predecir que pronto escucharemos en boca de las nuevas generaciones: ¡Quiero ser agricultor celular!

Inversión pública en carne cultivada

Otro de los aspectos en los que pone el foco el informe es en el apoyo del sector público. Para acortar el plazo de comercialización a gran escala de la carne cultivada, los gobiernos de todo el mundo deberían “dar prioridad a la investigación sobre la carne cultivada y crear un marco de apoyo para el desarrollo de esta industria fundamental”. El estudio señala que “la financiación pública de la carne cultivada mejoraría drásticamente la productividad de nuestro sistema alimentario y el crecimiento de nuestra economía”, siendo también “una palanca importante para diversificar nuestro suministro de alimentos, garantizando tanto la variedad como la seguridad”.

Una industria tan disruptiva como la de las proteínas alternativas requiere una fase inicial de I+D de alto riesgo y necesita cada vez más de producción, dos áreas en las que los gobiernos han desempeñado históricamente un papel importante. Así, los gobiernos han sido clave en el desarrollo de industrias de alta tecnología, como los semiconductores y la energía solar, y hay una gran oportunidad para hacer lo mismo en el sector de la carne cultivada.

En general y hasta el momento, la carne cultivada había carecido de financiación pública, pero 2020 dejó tras de sí las primeras noticias positivas y evidencias de que el sector público está dispuesto a invertir en el sector de la carne cultivada.

Organismos públicos en distintas partes del mundo están empezando a reconocer la importancia de apoyar la investigación y la comercialización de la carne cultivada. Así, el gobierno estadounidense, a través de una subvención de la Fundación Nacional de la Ciencia, concedió un total de 3,55 millones de dólares para la investigación de la carne cultivada de libre acceso. Esta subvención se concederá durante cinco años a un equipo de investigadores de la Universidad de California. La subvención no sólo es la mayor inversión del gobierno de EE.UU. en la investigación de la carne cultivada hasta la fecha sino que es la primera subvención para carne cultivada que el gobierno de EE.UU. concede a una universidad y no a una empresa.

En Japón, Integriculture obtuvo 2,2 millones de dólares del Ministerio de Economía, Comercio e Industria para ayudar a financiar una instalación a pequeña escala del sistema CulNet de la empresa.

Y, por supuesto, el informe destaca el caso de BioTech Foods, que liderando el consorcio Meat4All para el desarrollo de carne cultivada capaz de cubrirla demanda de proteínas sin sacrificio animal y menor impacto medioambiental, ha recibido una subvención de 3,2 millones de dólares a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea.   En conclusión, un balance 2020 que permite pensar en la carne cultivada como una realidad y una alternativa sostenible cada vez más próxima y que pronto estará en nuestros menús.

La gran despensa del Foodtech ‘made in Spain’

Impulsar un sistema alimentario más sostenible y eficiente. Esta es la gran meta de la comunidad emprendedora que crece a pasos agigantados en torno al Foodtech. En España es uno de los sectores innovadores con más potencial ¿Quieres saber las claves?

El informe del ICEX ‘Foodtech in Spain: Fuelling a More Sustainable and Efficient Food System’ sobre el ecosistema emprendedor agroalimentario español posiciona a nuestro país como #foodtechnation. Ya existen más de 400 startups en el ecosistema Foodtech español que trabajan por un futuro alimentario sostenible en el que converjan cultura culinaria, tradición, tecnología e innovación.

Startups, universidades, centros de investigación, incubadoras, aceleradoras, hubs, corporaciones e inversores componen el amplio reparto de actores que, vinculados a la industria alimentaria y gastronómica española, buscan alternativas innovadoras para responder a uno de los grandes retos globales: dar de comer a millones de bocas de un modo saludable y minimizando el impacto ambiental.

Dentro de ese amplio universo Foodtech ‘made in Spain’ encontramos soluciones de todo tipo: desde aquellas enfocadas a la eficiencia operativa e industrial hasta las centradas en la tan necesaria sostenibilidad del sistema a todos los niveles.

En nuestro caso, BioTech Foods, primera empresa española que trabaja en el desarrollo de carne cultivada para cubrir la demanda de proteínas sin sacrificio animal y menor impacto medioambiental, ha obtenido recientemente un paso decisivo: el respaldo público de España y Europa. A través de su programa Horizon 2020, la Unión Europea adjudicó la primera inversión pública en carne cultivada (más de 2,7 millones de euros) al proyecto ‘Meat4All’, un consorcio internacional liderado por BioTech Foods. De otro lado, el proyecto CULTUREDMEAT ha recibido la valoración más alta en la última convocatoria ‘Misiones’ del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el programa destinado a apoyar iniciativas estratégicas sectoriales de innovación empresarial.  

Y en este exigente camino de la innovación alimentaria dentro de nuestras fronteras tenemos la suerte de convivir con otras grandes iniciativas. Una de ellas es Ekonoke, centrada en “la agricultura vertical que utiliza un 90% menos de agua y cero pesticidas”. O BRobot5, que fabrica “robots capaces de trabajar mano a mano con personaspara reducir, entre otras cosas, el desperdicio de la materia prima.

En el marco de la crisis del coronavirus, desde Cheerfy proponen “una plataforma de software dirigida al sector food service para responder a la nueva situación. Uno de sus objetivos es permitir a los restaurantes controlar directamente su canal de pedidos online para ahorrar en comisiones de terceros.  

Por su parte, Oscillum es una empresa biotecnológica que desarrolla sensores para la industria agroalimentaria. Su gran apuesta: una etiqueta inteligente que se coloca en contacto con los alimentos y es capaz alertar sobre el estado de descomposición o frescura del producto mediante un simple cambio de color. El objetivo: reducir el desperdicio de alimentos, las emisiones de CO2 y las pérdidas de recursos materiales y económicos.

Volviendo a la inteligencia artificial, Proppos tiene un “software para un sistema de autopago que permite reconocer los productos sin necesidad de escanearlos, multiplicando por 10 la rapidez de los pagos en establecimientos, lo que permite optimizar producciones y reducir gastos operativos.

La «plataforma de trazabilidad end-to-end« de Trazable ayuda a las empresas de la industria alimentaria a tener “un mayor control de su cadena de suministro: del campo hasta el consumidor final”. Su sistema genera transparencia, se optimizan los procesos y aumenta la confianza del cliente final. Además, se reducen los riesgos asociados a retiradas de alimentos y se ahorra en costes.

Estos son solo algunos ejemplos de lo que se cuece en la despensa del Foodtech español, de la que estamos muy satisfechos de formar parte y aprender cada día.

Dietas alimentarias ‘eco’ versus proteínas

A medida que aumenta nuestra conciencia ecológica crecen exponencialmente las tendencias alimentarias centradas en la sostenibilidad, que evitan el consumo de carne y el maltrato de los animales. Veganos, vegetarianos, crudiveganos, flexitarianos, pescetarianos, ovolactovegetarianos… Pero, ¿existe el equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’? ¡Sigue leyendo este post para dar con la respuesta!

Los estilos de vida que giran en torno a lo natural, lo ecológico y lo vegano cobran fuerza hoy día en nuestras sociedades debido sobre todo a la necesidad de un desarrollo más sostenible. La salud, la conciencia ecológica y la protección animal son los valores que mueven a las personas que apuestan por alguna de estas dietas que excluyen todos aquellos alimentos que no pasan su ‘examen’ ético.

La importancia de llevar una alimentación equilibrada está muy asentada en nuestra cultura. La dieta mediterránea es nada más y nada menos que Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2010, resultado de la candidatura conjunta presentada por España, Grecia, Italia y Marruecos. Sin embargo, las dietas ‘eco’ van más allá de los beneficios estrictamente saludables de la dieta mediterránea, ya que tratan de englobar e incluso dar prioridad a los beneficios para el planeta. Concienciar de que a través de lo que elegimos para alimentarnos podemos reducir el impacto medioambiental y como consecuencia, combatir el cambio climático, esa es una de sus principales metas.

En torno al movimiento veggie, tendencia en la que priman los vegetales, existen dietas cada vez más específicas. El abanico de opciones va desde aquellas que se limitan a los alimentos crudos, como el crudiveganismo, hasta otras más flexibles que admiten el consumo ocasional de carne, pescado o aves. Así, algunas de las más populares son las siguientes:

Vegana: ningún producto de origen animal.

Vegetariana: mayormente productos de origen vegetal y ocasionalmente algún producto de origen animal como huevos, leche o miel.

Flexitariana: preferencia a los productos de origen vegetal y ocasionalmente carne, marisco o pescado.

Crudivegana: alimentos crudos de origen vegetal en la que se excluye cualquier producto que proceda de animales o que hayan sido cocinados a más de 46 grados centígrados.

Pescetariana: verduras, frutas y legumbres y ocasionalmente pescado y marisco.

Ovolactovegetariana: verduras, frutas y legumbres, pero también algunos productos de origen animal como lácteos y huevos.

Detrás de estas dietas hay unas sólidas convicciones de preservar el bienestar animal y reducir el impacto que nuestra alimentación provoca en el medio ambiente. Y aunque la opinión generalizada de los expertos es que debemos caminar hacia un modelo donde predominen las proteínas de origen vegetal, los propios nutricionistas nos advierten que seguir alguna de estas dietas, sin cierto control por parte de un especialista, puede provocar un déficit de vitaminas y otros compuestos esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Proteínas de la carne cultivada

Precisamente para paliar ese déficit de proteínas, principal hándicap de estas tendencias alimentarias que en algunos casos puede derivar en anemias u otras patologías similares en función del metabolismo de cada persona, Ethicameat lleva desde 2017 trabajando en la carne cultivada. Un proyecto totalmente disruptivo e innovador que, por un lado pretende cubrir esa demanda de proteínas de alto valor biológico y aminoácidos que tenemos y, por otro, hacerlo sin la necesidad de sacrificar animales y reduciendo la contaminación y el gasto de recursos naturales (suelo y agua) asociado a la ganadería industrial.

Una carne cultivada sostenible, sin sacrificio animal, de alto contenido proteínico y sin antibióticos que además de responder a nuestras necesidades nutricionales se ajuste a las dietas que respetan nuestras preferencias éticas y ecológicas. Estamos ante un producto alimentario único que sin duda revolucionará nuestra manera de comer carne y la pirámide nutricional tradicional. El equilibrio perfecto entre proteínas y dietas con conciencia ‘eco’, ¡es posible! y la agricultura celular, apoyada en la biotecnología, tiene mucho que decir en la alimentación del futuro.

‘Culturedmeat’: nuestra “misión” por la sostenibilidad alimentaria

Sumamos un logro importante al apasionante desafío en el que estamos inmersos: lograr que la carne cultivada sea pronto una realidad en nuestra dieta. El proyecto CULTUREDMEAT, liderado en la parte tecnológica por nuestra empresa matriz BioTech Foods, ha recibido la valoración más alta en la última convocatoria ‘Misiones’ del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). ¡Os contamos todos los detalles de nuestra misión!     

El objetivo del proyecto CULTUREDMEAT es investigar carne producida a partir de agricultura celular que, junto al desarrollo de grasas saludables e ingredientes funcionales, permita la obtención de productos cárnicos para la prevención de cáncer de colon y aumento de la concentración de colesterol y lípidos en la sangre.

Dicho proyecto se ha presentado a la convocatoria ‘Misiones’ del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), programa destinado a apoyar iniciativas estratégicas sectoriales de innovación empresarial en el marco del Programa Estatal de Liderazgo Empresarial en I+D+I del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020. De un total de 128 propuestas presentadas, únicamente se han aprobado 24, siendo CULTUREDMEAT la mejor valorada de toda España en todos los ámbitos de la convocatoria.

En el contexto de un mundo amenazado por el cambio climático, donde el aumento de la población supone un reto a la hora de aunar alimentación y sostenibilidad, la carne cultivada es sin duda una de las mayores innovaciones de nuestro siglo, al integrar seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad.

¿Quién forma ‘Culturedmeat’?

CULTUREDMEAT ha nacido gracias a la cooperación de empresas nacionales de biotecnología especializadas en nutrición y tecnologías de producción. BioTech Foods lidera la parte tecnológica de este proyecto de carne cultivada del que forman parte otras 7 entidades: Argal, Martínez Somalo, DMC Research, BDI Biotech, Neoalgae, BTSA y Agrowingdata. El consorcio cuenta además con la colaboración de 10 organismos de investigación: CTIC CITA; Universidad de Oviedo; Universidad Autónoma de Madrid – FUAM; TECNALIA; Parc Científic de Barcelona; Universidad de Sevilla – FIUS; VICOMTECH; Universidad de Granada; BIODONOSTIA y CIC BIOMAGUNE.

Beneficios de la carne cultivada y retos

El consumo de carne roja se encuentra asociado a enfermedades de alta prevalencia en los países occidentales como el cáncer de colon y las dislipemias. En España, concretamente, el cáncer de colon es el más frecuente en la población si se tienen en cuenta ambos sexos. La investigación en ingredientes funcionales que puedan ayudar a prevenir estas enfermedades de alto impacto social relacionadas con la dieta es por tanto muy relevante.

El mayor reto del sector de la carne cultivada en estos momentos es el escalado industrial que permita producir volúmenes suficientes para la comercialización. La producción de carne cultivada ha despertado un gran interés en la industria y son numerosos los fondos de inversión que están apostando por esta carne del futuro que reduce el impacto ambiental y protege el bienestar de los animales. Ahora también, los proyectos de investigación y desarrollo de carne cultivada centran la atención de las instituciones públicas.

Hace escasos meses, la Unión Europea, a través de su programa Horizon 2020, adjudicó la primera inversión pública en carne cultivada (más de 2,7 millones de euros) al proyecto ‘Meat4All’, un consorcio internacional liderado por BioTech Foods. La finalidad de este trabajo conjunto es abastecer la creciente demanda mundial de proteína animal, al tiempo que abordar los principales inconvenientes de la ganadería industrial actual: cuestiones de salud, sostenibilidad ambiental y bienestar animal.

La ´carne cultivada’ es ya un referente dentro del sector de las proteínas alternativas a nivel global y España se encuentra entre los pocos países con proyectos empresariales avanzados que profundizan en el escalado de producción para iniciar la comercialización. Biotech Foods, que trabaja desde 2017 en el desarrollo de su carne cultivada ‘Ethicameat’, fue la primera empresa española en entrar en este mercado.

‘Veganuary’ o cómo aceptar el desafío de no comer carne animal durante un mes

El efecto que la alimentación tradicional tiene en nuestro entorno y la búsqueda de alternativas nos preocupa, ¡y mucho! El movimiento internacional ‘Veganuary’ lleva desde 2014 invitando a personas de todo el mundo a probar la dieta vegana y asumir un desafío: al menos durante el mes de enero (o cualquier otro del calendario) no consumir carne ni ningún otro producto de origen animal. Más de medio millón de personas han aceptado el reto este 2021.

Por tu salud, por el medio ambiente, por los animales… desde la asociación sin ánimo de lucro británica Veganuary nos dicen que “cualquier motivo es bueno” para unirte a su reto. El movimiento no se limita a impulsar la presencia de más alimentos veganos en el mercado, mediante el trabajo conjunto con grandes distribuidores, sino que trata de que personas de cualquier opción alimentaria ‘prueben’ la experiencia de prescindir durante cuatro semanas de productos de origen animal. 

En la línea de otras iniciativas como el ‘Meat Free Monday’ promovido por la familia McCartney o el Meatless Monday, Veganuary (combinación de las palabras ‘vegan’ y ‘January’, que significa enero en inglés) ha llegado ya a 192 países, con más de 1.000.000 participantes desde su creación hace seis años y con un récord absoluto en esta última convocatoria en la que más de 500.000 personas han respaldado la iniciativa a través de su web. En enero de 2021 se ha duplicado el número de personas que se comprometieron a ser veganos en enero de 2019.

A pesar de que cada cual tiene sus motivaciones particulares para probar los beneficios de un cambio de hábitos alimentarios y evitar temporalmente el consumo de productos de origen animal, desde Veganuary destacan que los 3 motivos de peso más comunes son los siguientes:

Medio ambiente: el vínculo entre lo que comemos y el daño que le hace al planeta está científicamente demostrado. La ganadería nos proporciona el 18% de nuestras calorías y es responsable del 60% de la emisión de gas invernadero en la agricultura. La agricultura animal contribuye a la desforestación, debido al espacio requerido para pastos o cultivo de alimento de los animales. La ganadería es también responsable de gran parte de la contaminación del aire, tierra y agua, incluyendo el aumento de zonas muertas en los océanos.

Salud: Muchas personas prueban el veganismo por un mes porque quieren ver si mejora su salud. El testimonio de muchos de los que se han unido a Veganuary así lo demuestra, ya que han reportado significativas mejoras en su salud durante los primeros 31 días, desde dormir mejor hasta mejorar su digestión o tener la piel más clara. El 98% de las personas que han respondido a las encuestas de Veganuary aseguran que recomendarían la experiencia.

Bienestar animal: probar el veganismo es para muchos hacer algo eficaz frente al sufrimiento animal. La vida para muchos animales (aves, cerdos, vacas, ovejas…) en una granja industrial es un entorno de hacinamiento en el que no llegan a sentir el sol, el aire o la tierra.

El gran desafío de la carne cultivada

Al igual que este tipo de movimientos sociales que promueven cambios hacia la sostenibilidad de nuestra alimentación, la carne cultivada es uno de los grandes desafíos alimentarios de nuestra era por los múltiples beneficios que puede aportar a todos los niveles. La carne cultivada integra seguridad alimentaria, bienestar animal y sostenibilidad en un producto único dirigido a todo tipo de consumidores. A través del cultivo de células musculares animales obtenidas mediante biopsia, se logra evitar el sufrimiento y sacrificio animal y reducir enormemente el consumo de recursos naturales.

En Ethicameat trabajamos desde 2017 en base a estos mismos pilares: reducción del impacto ambiental de la ganadería industrial a través del mejor aprovechamiento de los recursos naturales; mejora de la seguridad alimentaria para proteger nuestra salud y respeto a los derechos de los animales. Por ello estamos convencidos de que la llegada al mercado de la carne cultivada marcará un antes y un después en nuestro modo de alimentarnos. El universo #culturedmeat dará respuesta a esa preocupación creciente que tenemos por el impacto que genera lo que comemos en el planeta.

¿Estás entre el 41% de españoles dispuestos a probar la carne cultivada?

¡En Ethicameat hemos realizado la primera encuesta de consumo sobre carne cultivada en España! El objetivo ha sido analizar la percepción que tenemos de un producto nuevo, aún desconocido, pero llamado a protagonizar el futuro en la alimentación. Si quieres conocer cuál ha sido el resultado, ¡sigue leyendo!

Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta cualquier producto innovador sin precedente en el mercado es precisamente el desconocimiento que como consumidores tenemos de él. Y más si hablamos de alimentación. Una definición concreta del producto, que explique de forma clara su elaboración y procedencia, es clave a la hora de facilitar la decisión de los encuestados.

La carne cultivada parte de un modelo tecnológico basado en la construcción natural de tejidos a partir de células animales, desarrollando para ello entornos biológicos controlados pero sin modificación genética. Este proceso tiene como resultado la obtención de una carne animal que respeta el bienestar de los animales ya que evita su sacrificio (la muestra celular se obtiene de una simple biopsia). El propósito es ofrecer al consumidor un producto de alto contenido proteínico, completamente natural, nutritivo y sostenible con el medio ambiente, con importantes ahorros en recursos de tierra y agua y reducción de las emisiones contaminantes que genera la ganadería intensiva.

Más exigentes y concienciados con el bienestar animal

La principal conclusión es que el 41% de los compradores españoles señala que, con seguridad o probabilidad, probarán la carne cultivada cuando llegue al mercado. De ellos, un 21,7% afirma que “con toda seguridad” estaría dispuesto a probar estos productos. Los hombres (24,1%) son algo más proclives a la prueba “con toda seguridad” que las mujeres (19,3%). Además, para un 19% adicional sería “probable” hacerlo. De otro lado, un 22% se muestra aún reacio a probar carne producida por medios no tradicionales.

La edad también importa. Un 24% de los encuestados de entre 20 y 40 años probaría la carne cultivada, mientras que en edades comprendidas entre los 41 y 55 años la cifra desciende ligeramente hasta un 19%.

Si bien el 85% de los encuestados se define como consumidor de cualquier tipo de carne, un 35% afirma haber oído, leído o visto noticias y reportajes sobre la transmisión de enfermedades de animales a los humanos por los alimentos. La preocupación por estas enfermedades es una variable muy a tener en cuenta en los hábitos de compra.

¡Que lo tuyo es mirar siempre lo que pone en las etiquetas! Lógico. De hecho, los valores nutricionales resultan ser otro de los aspectos decisorios a la hora de valorar un producto alimentario. A este respecto, el 35% de los encuestados considera que la composición de un alimento es clave para introducirlo en la cesta de la compra.

Uno de cada 3 ciudadanos considera la carne cultivada más saludable

¿Y cuál es la evaluación global que realizan los consumidores? Pues el 33,5% de los encuestados percibe como más saludables estos futuros productos cárnicos producidos por medios no tradicionales, en comparación con la ganadería industrial tradicional. Además, este tipo de productos, entre los que se encuentra la ´carne cultivada´, tienden a proyectar valores muy apreciados en nuestra sociedad actual como son: un mayor bienestar animal (53%), mayor seguridad alimentaria (40%), respeto por el medio ambiente (42%) o beneficios para personas con problemas de obesidad y colesterol (38%).

Los encuestados dispuestos a probar la carne cultivada admiten que los aspectos que les resultan más convincentes son la composición del producto (35%), su compromiso con el bienestar animal (34%) y sus valores nutricionales (24%).

Ahora bien, el nivel de importancia que le otorgan a cada cualidad de la carne cultivada varía en función de la edad. Así, para aquellos que tienen entre 20 y 40 años lo más destacable del producto es su compromiso con el bienestar animal (71%) y la ausencia de grasa de su composición (70%). Cuando hablamos de consumidores entre 41 y 55 años, lo más valorado es el valor nutricional (70%) y el efecto saludable en las personas (60%). 

En general, la reducción del impacto ambiental, la eliminación de la necesidad de criar animales y la disminución de los riesgos para la salud pública son los posibles beneficios de la carne cultivada que más atraen tanto en nuestra sociedad, como en otros países.

El precio supone otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de comercializar un nuevo producto. El 31% de los encuestados cree que los productos elaborados con carne cultivada tendrán precios similares a los productos cárnicos tradicionales. Por el contrario, el 29% piensa que los productos de carne cultivada tendrán precios más elevados.

Y tú, ¿estarías dispuest@ a probar la carne cultivada?

[La encuesta se ha realizado mediante 1.000 entrevistas online (margen de error estadístico de ± 3,2%) de entre 20 y 55 años residentes en cinco grandes ciudades españolas, con un criterio de ponderación sobre sus poblaciones: Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia. La media de edad de los encuestados ha sido de 39,7 años. El 85% de los consultados declara comer regularmente cualquier tipo de carne. El 90% trabaja y tiene una formación mayoritariamente de estudios superiores (70%)]

¡La sostenibilidad está servida en la mesa!

Ya no hay vuelta atrás. Singapur acaba de autorizar la venta de carne cultivada. Al tiempo, la prestigiosa Guía Michelin ha comenzado a premiar a restaurantes sostenibles con su nueva Estrella Verde en España. Definitivamente, ¡la sostenibilidad está servida!

El inicio de la comercialización de carne cultivada en Singapur marca sin duda un antes y un después para los alimentos a base de cultivo celular de origen animal. Crece el número de empresas, en todos los rincones del mundo, que trabajan en un sector que, según estudios como el de la consultora AT Kearny, concentrará el 35% del consumo mundial de carne en 2040.

Los restaurantes del país asiático ya pueden servir carne cultivada, por el momento de pollo. La autorización de la Agencia de Alimentos de Singapur, que asegura haber revisado todo el proceso, el control de fabricación y realizado exhaustivas pruebas de seguridad, abre el camino para que otros organismos reguladores en EEUU o Europa puedan hacer lo propio próximamente, al existir ya un precedente.

El aumento global de la preocupación por el bienestar animal y el medioambiente es una de las razones por las que proyectos centrados en la producción de estos futuros alimentos han visto duplicadas sus inversiones año tras año desde 2017. Eso y el avance que las proteínas alternativas representan a la hora de elevar los niveles de seguridad y disminuir el riesgo de virus de transmisión animal.

Como parte implicada en esta revolución alimentaria, estamos seguros de que la venta de carne de cultivo celular puede ayudar a reducir notablemente el impacto ambiental generado por la demanda global de proteínas de alto valor biológico (como aquellas que encontramos en la carne tradicional). Si a ello le sumamos el hecho de que vamos a poder evitar el sacrificio de miles de animales, estamos ante una opción alimentaria cuyos beneficios van a permitir a muchos consumidores sentirse éticamente más cómodos con su dieta. ¡No nos cabe ninguna duda!

Todo parece indicar que la carne cultivada, como Ethicameat, formará parte del menú de nuestro futuro inminente. Se ampliarán así las opciones de una carta altamente comprometida con el medio ambiente y el bienestar animal que cada vez demandamos más como comensales. Y es que cabe recordar que de las células extraídas durante un año de un solo animal se podrá producir la misma cantidad de carne que la obtenida de 400 animales en el modelo tradicional y además evitando su sacrificio.

Pues bien, en Singapur ya tienen la materia prima a su alcance, ahora les toca a sus chef sorprender con las recetas más exquisitas. Muchos restaurantes ya tienen claro que la sostenibilidad es un ingrediente que va ganando protagonismo en la gastronomía, por eso apuestan firmemente por ella desde hace tiempo.

Restaurantes sostenibles

Si no que se lo digan a los 21 establecimientos españoles que la prestigiosa Guía Michelin ha reconocido por primera vez en su habitual certamen anual. La Estrella Verde es una nueva distinción de la Guía Michelin España & Portugal 2021 que tiene el objetivo de reconocer el trabajo de los establecimientos que se preocupan por respetar el medioambiente y por cuidar el entorno, fomentando las prácticas sostenibles en el sector gastronómico.  

Se pone en valor así el esfuerzo de los restaurantes que “respetan los ritmos de la naturaleza” e impulsan “iniciativas que preservan el medioambiente a través de la gestión de recursos y la eliminación de residuos”, según indican desde la organización. “La sostenibilidad no es un capricho ni un lujo, es una auténtica necesidad”, añaden.

Desde la Guía han pedido a los chefs de los restaurantes que han obtenido este distintivo que en un pequeño texto, bajo el título ‘El compromiso del Chef’ expliquen qué iniciativas sostenibles llevan a cabo en sus restaurantes.

El distintivo en forma de hoja, evocando la naturaleza, reconoce su compromiso con la sostenibilidad en el marco del campo gastronómico.  Gracias a otro campo innovador, como el de la agricultura celular, los profesionales de la gastronomía van a tener la oportunidad de experimentar muy pronto en sus fogones con nuevos productos sostenibles, naturales y comprometidos con el medio ambiente.  

‘Lunes sin carne’, mucho más que una dieta saludable

Impulsado por el ilustre músico británico Paul McCartney y sus hijas, Mary y Stella, el movimiento ‘Meat Free Monday’ o ‘Lunes sin carne’  sigue más activo que nunca una década después de sus inicios. Se trata de una acción global que, buscando la implicación de los consumidores de todos los rincones del mundo, pretende contribuir a frenar el impacto medioambiental generado por nuestros hábitos alimentarios.

Aunque en un primer momento la combinación de palabras ‘Meat Free Monday’ o lunes sin carne pueda parecer una recomendación más a modo de dieta saludable que todos deberíamos considerar,  la iniciativa de los McCartney es una campaña sin ánimo de lucro que pretende concienciar sobre el impacto medioambiental de la ganadería y la pesca industrial. La campaña anima a las personas a ayudar a frenar el cambio climático, a conservar los recursos naturales y, por supuesto, también a mejorar su salud evitando el consumo de productos de origen animal al menos un día a la semana.

La idea de prescindir de la carne los lunes que se trata de ‘viralizar’ desde el movimiento ‘Meat Free Monday’ tiene algunos precedentes. Uno de ellos es el ‘Meatless Monday’ surgido en 2003 en una escuela de salud pública de Estados Unidos, donde todos los lunes ofrecían en la cafetería menús libres de productos animales como una manera de impulsar los beneficios de comer frutas y verduras. La localidad belga de Gante se unió a dicho movimiento en 2009, convirtiéndose en la primera ciudad fuera de Estados Unidos en hacerlo. Fue ese mismo año cuando Paul McCartney comenzó a involucrarse y poner en marcha varias acciones alineadas con esta idea, como el corto documental One Day a Week, que explica los beneficios de evitar los alimentos provenientes de los animales un día a la semana y cuyo estreno, en noviembre de 2017, coincidió con la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bonn, Alemania. Y posteriormente, la canción que invita a “pensar cómo será el mundo en un futuro”, con la que el ex-Beatle puso banda sonora a su ‘Meat Free Monday’.

Los principales pilares sobre los que se asienta este multitudinario movimiento social respaldado por otras celebrities como la actriz Emma Stone y el actor Woody Harrelson, son los siguientes:

Reducir las emisiones de la ganadería: El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas coincide en que es necesario reducir la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un 80% para 2050 a fin de evitar un cambio climático catastrófico. A este respecto, el movimiento ‘Meat Free Monday’ pretende reducir el impacto de uno de los agentes que más contribuye a estos GEI: la ganadería industrial.

Salud: Desde ‘Meat Free Monday’ recuerdan que las principales organizaciones sanitarias del mundo recomiendan reducir el consumo de carne. Un estudio de la Universidad de Oxford señalaba en 2010 que el consumo de carne no más de tres veces a la semana podría evitar 31.000 muertes por enfermedades cardíacas, 9.000 muertes por cáncer y 5.000 muertes por apoplejía solo en Reino Unido, así como ahorrar al Servicio Nacional de Salud 1.200 millones de libras cada año.

Bienestar animal: Miles de millones de animales son criados y sacrificados para obtener carne cada año. La mayoría de ellos son criados en granjas industriales intensivas y superpobladas. Los animales criados de forma intensiva a menudo se enferman, se lesionan y mueren debido a las condiciones antinaturales en las que se les mantiene. Los animales de granja son sometidos a mutilaciones como el recorte de sus picos, la extracción de sus dientes y el corte de sus colas para evitar que se picoteen y se hieran unos a otros. Es prioritario ayudar a prevenir la crueldad y el sufrimiento animal.

Aliviar el hambre en el mundo: Se pueden necesitar hasta 12 kilogramos de grano para producir tan solo un kilo de carne de vacuno. Esto significa que cualquiera que consuma grandes cantidades de carne puede estar consumiendo una cantidad desproporcionada de los nutrientes disponibles en el mundo. Desde Meat Free Monday recuerdan que, en la actualidad, unos 800 millones de personas en el planeta sufren de hambre o malnutrición, pero una cantidad de cereales que podría alimentar al triple de este número de personas se destina a la alimentación de ganado, cerdos y pollos.

Frenar la extinción de las especies: La intensificación y expansión de la agricultura y la sobre-explotación pesquera son factores importantes en la pérdida de especies y de biodiversidad. Si las tendencias actuales continúan, en los próximos 100 años aproximadamente se producirá una extinción masiva de especies a nivel mundial, advierten.

Alimentación equilibrada y sostenible

Buscar el equilibrio entre los sistemas actuales de producción de alimentos y las proteínas alternativas como la carne cultivada es una de las máximas de trabajo en Ethicameat. Por eso consideramos que nuestro ‘Meat for all’ no dista demasiado de iniciativas como la de la familia McCartney, ya que los retos son los mismos: bienestar animal, reducción del impacto ambiental, mejor aprovechamiento de los recursos naturales para combatir los problemas de nutrición mundiales y mejora de la seguridad alimentaria.