Más sostenibles y mayor conciencia ambiental

sostenibilidad

Más de un año después de convivir cara a cara con la Covid-19 hemos perdido muchas cosas por el camino, pero también hemos aprendido a tener más conciencia medioambiental y valorar la necesidad y urgencia de ser más respetuosos con el planeta.

Llevamos meses conviviendo con la Covid-19 e intentando responder muchas incógnitas para las que demasiadas veces no tenemos respuesta. La crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y la manera en la que estábamos acostumbrados a vivir como sociedad. Pero también podemos hacer una lectura positiva en la forma en la que ha modificado nuestro comportamiento con el medio ambiente.

La pandemia ha hecho que consumamos de forma más responsable, nos ha hecho ser más respetuosos con el planeta, apostar por el reciclaje, aparcar el turismo masivo y optar por un turismo más sostenible… tener, en definitiva, mayor conciencia medioambiental.

El estudio ‘La sostenibilidad, el compromiso medioambiental y el reciclaje tras la Covid-19”, realizado por Focus para Ecoembes, pone cifras a esta realidad al subrayar que 2,5 millones de españoles empezaron a reciclar nuevos residuos durante el confinamiento. De ellos, el 45,4% lo hizo con los envases del contenedor amarillo (plásticos, latas y briks) y el 28,6% con los del contenedor azul (papel y cartón). Esta tendencia se refleja también en el incremento de consultas registradas por AIRE, el asistente virtual de reciclaje desarrollado por Ecoembes que atendió casi 11.500 consultas relacionadas con residuos de la pandemia, en concreto guantes, mascarillas y geles. Las mascarillas supusieron 7.300 de esas consultas.

En línea con esta tendencia reflexiona nuestro CEO, Íñigo Charola, en una reciente entrevista concedida a creaby.es, en la que resalta cómo la pandemia nos ha enseñado que tenemos que estar más concienciados con lo que ocurre a nuestro alrededor. “Como consumidores esta pandemia nos ha recordado que tenemos que ser más conscientes de los residuos que podemos acabar generando; debemos preocuparnos más por el planeta y su sostenibilidad. Quizás podamos salir de este periodo tan malo aprendiendo que todos y cada uno de nosotros podemos y debemos hacer algo para construir un mundo mejor”, sostiene Charola. El término sostenibilidad está en la raíz del proyecto liderado por Charola porque, subraya, “debemos atender el incremento de consumo de proteínas en el mundo aumentando la capacidad productiva sin poner en riesgo el planeta con tecnología que permita alternativas como la carne cultivada”.

Algo parecido ha traído la pandemia si nos fijamos en el porcentaje de reparación de dispositivos electrónico que, en 2020, subió un 25%, según datos de Telefónica Empresas y C&G It Sustainable Tech. Esta situación se achaca también a la mayor conciencia medioambiental adquirida durante la pandemia, cuando más hemos tenido que recurrir a la tecnología para, por ejemplo, teletrabajar, pero cuando más conscientes hemos sido también de la necesidad de reutilizar, reciclar y arreglar.

El turismo rural gana la batalle al de sol y playa

Hemos cambiado los hábitos en casa, y también cuando salimos de ella. La forma que preferimos ahora para viajar poco tiene que ver con épocas prepandemia, cuando el turismo de sol y playa masivo era la opción preferida para descansar. Lo rural ha ganado terreno por el miedo al coronavirus y los rebrotes, que nos ha llevado a abandonar las playas masificadas y disfrutar de la naturaleza en entornos tranquilos y lejos de las aglomeraciones.

La confianza basada en la seguridad sanitaria ha sido el valor que más ha cotizado al alza desde el inicio de la pandemia, y a la hora de viajar hemos entendido que el turismo rural era la forma más segura y sostenible de hacerlo. Según el último informe del Observatorio de Turismo Rural, elaborado por la plataforma digital EscapadaRural.com, en 2020 la Covid-19 generó un cambio en la elección del tipo de viaje, ya que el 26% de los encuestados tenía previsto hacer otro tipo de viaje y acabó realizando una escapada ecoturista. La pandemia ha hecho también que mucha gente se plantee la posibilidad de ir a vivir al campo; el turismo rural ha tenido un impacto transversal al representar no solo un motor económico, sino también una ventana para dar a conocer la calidad de vida en los núcleos rurales, a la que pocas veces nos asomábamos antes de la crisis sanitaria.

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