Nobel a la alimentación mundial

El hambre y la desnutrición siguen siendo uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos como sociedad. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz 2020 por ser la organización humanitaria más grande del mundo y promover, entre otras cosas, la seguridad alimentaria. Contribuir desde la innovación foodtech a la mejora de la alimentación mundial es también nuestro compromiso en Ethicameat.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se concentra en la ayuda de emergencia, en la reconstrucción y en la ayuda al desarrollo. Dos tercios de su trabajo se efectúa en las zonas de conflicto y trabaja estrechamente con otras dos agencias de la ONU que tienen sede en Roma: la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

El reconocimiento que el Comité del Nobel noruego ha hecho a su labor, con la concesión del prestigioso Premio Nobel de la Paz, cobra este 2020 más importancia, si cabe. Desde el PMA aseguran que los choques climáticos, las presiones económicas y el impacto de la pandemia global están agravando aún más los números del hambre y la desnutrición.

2.000 millones de personas, sin acceso a comida nutritiva

El hambre y la malnutrición son el principal riesgo de salud a nivel mundial. Nada más y nada menos que 2.000 millones de personas no tienen acceso regular a suficiente comida nutritiva y uno de cada 10 seres humanos sufre malnutrición. Es la suma de aquellas personas afectadas por niveles moderados de inseguridad alimentaria y las que padecen hambre. Un fenómeno que no solo tiene lugar en países en vías de desarrollo, ya que afecta también a cerca del 8% de la población de Norteamérica y Europa.

Reto Hambre Cero

Desde el Programa Mundial de Alimentos se impulsó en 2012 el Reto del Hambre Cero, con el objetivo de inspirar un movimiento global que lograra un mundo sin hambre en una generación. La iniciativa busca: poner fin al retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de dos años; lograr que el 100% de las personas tenga acceso a una alimentación adecuada, durante todo el año; conseguir que todos los sistemas alimentarios sean sostenibles; aumentar un 100% la productividad y el ingreso de los pequeños agricultores y acabar con el despilfarro de alimentos, principalmente.

La última edición del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, de julio de 2020, advierte sin embargo que “el mundo no está en vías de acabar con el hambre para 2030” y, pese a que se han realizado ciertos progresos, tampoco lleva camino de lograr las metas mundiales sobre nutrición, de acuerdo con la mayoría de los indicadores. Además, recuerda que es probable que la seguridad alimentaria y el estado nutricional de los grupos de población más vulnerables se deterioren aún más debido a las repercusiones socioeconómicas y sanitarias de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

Desde Naciones Unidas subrayan que el hambre y la desnutrición cuestan a nuestra economía 3,5 billones cada año, sin embargo, el coste de crear sistemas para erradicarlos es menos de una décima parte: 270.000 millones de dólares cada año.

Proteínas alternativas frente a la desnutrición

Ante este escenario, la obtención de proteínas bajo técnicas alternativas a las que conocemos es un asunto de interés global, ya que de ello depende el poder garantizar la alimentación mundial de las próximas décadas bajo criterios de sostenibilidad y protección del medio ambiente. El ecosistema de proyectos innovadores en todo el mundo es cada vez mayor: desde productos vegetales hasta carne cultivada de origen animal sin sacrificio y aporte proteico saludable, como la que desarrollamos en Ethicameat. El futuro pasa por la reconversión hacia un sistema de abastecimiento alimentario más eficiente y que, por supuesto, permita garantizar la nutrición de más personas. El desarrollo de estos nuevos alimentos es importante y propuestas como la carne cultivada son una opción de futuro ante la emergencia alimentaria. La apuesta firme por la innovación y la inversión en investigación es una vez más decisiva, también para contribuir a erradicar el hambre y la desnutrición mundiales.

Emprendedoras TIC o cómo transformar el mundo en un lugar mejor

Mercedes Vila, co-fundadora y CTA de BioTech Foods, empresa matriz de Ethicameat, ha sido una de las emprendedoras españolas entrevistadas por Innovadoras TIC, programa de la Fundación Cibervoluntarios cuyo objetivo es promover y visibilizar la capacidad de emprendimiento e innovación de la mujer en el ecosistema de las nuevas tecnologías. Sus reflexiones forman parte de una publicación que pretende servir de inspiración y referente.

Dice Yolanda Rueda, fundadora y presidenta de Cibervoluntarios, en el prólogo del libro ‘Innovadoras TIC. Mujeres referentes del siglo XXI’ que: “Si hay algo que no deja de sorprender es que todas, de una forma u otra, tienen en su idea de emprendimiento un interés común por transformar el mundo en un lugar mejor”. Se refiere a las 13 innovadoras de referencia que este 2020 protagonizan la publicación: Ana Belén Rodríguez (¿Me llevas?); Ana Isabel González e Isabel Martín (Hand to Hand Apparel); Andrea Barber (Rated Power); Camino Montañés (Vivirtual); Elena Santos (Chica Geek); Gisela Vaquero (Women in Games España); Helena Torras (inversora tecnológica); Idoia Ochoa (innovadora en biotecnología y biomedicina); María López (Bitbrain); Mercedes Iborra (VisualNAcert); Sandra Ortonobes (La Hiperactina) y Teresa Arroyo (innovadora en neurociencia). A ellas se une Mercedes Vila, cofundadora de BioTech Foods.

Perseverancia, resiliencia, creatividad, flexibilidad, saber escuchar y adelantarse a los problemas son algunas de las cualidades de este grupo de innovadoras españolas que destacan desde la Fundación Cibervoluntarios. “Aunque sus empresas, proyectos, ideas y trayectorias vitales son muy diferentes hay muchos puntos de conexión: todas han decidido en un momento de sus vidas llevar a cabo una idea que tenían en la cabeza y luchar con todos los medios a su alcance para conseguir que sea realidad. Y no han parado hasta conseguirlo”, prosigue Rueda.

Nuevas tecnologías para el cambio social

Las nuevas tecnologías han tenido un protagonismo especial en las trayectorias profesionales de todas ellas. De alguna u otra manera, cada una de las historias relatadas en este libro pone de relieve el uso de las TIC como herramienta de cambio y transformación social. Bien a la hora de poner en marcha una iniciativa, para interactuar con los usuarios, como ayuda para medir, para tejer redes colaborativas, testear una idea/producto sin mucha inversión… Este grupo de ‘innovadoras referentes del siglo XXI’ coincide en que las nuevas tecnologías han contribuido a consolidar muchos proyectos que, de otra manera, hubiera sido muy complicado sacar adelante.

El libro ‘Innovadoras TIC’ es ese tipo de lectura que, construida alrededor de testimonios cercanos, permite hacerse a la idea de cómo nace una idea brillante y el intenso camino que conlleva su desarrollo y puesta en marcha.

“Emprender es un camino fascinante”

Y es que a la exigente carrera científica, Mercedes Vila ha añadido otra dedicación casi o igual de laboriosa: la del emprendimiento. “Un paso muy importante y decisivo fue pasar de la academia a la industria para poder materializar de manera más directa los desarrollos innovadores”, señala, al tiempo que reconoce que “emprender es un camino fascinante, pero al igual que la investigación, en determinados momentos es una carrera de obstáculos que exige mucha constancia y sacrificio del que, por supuesto, se aprende mucho”.

La idea de contribuir a la lucha contra el cambio climático fue una de las motivaciones que llevaron a Mercedes Vila a crear BioTech Foods en 2017, ya que además de la ciencia, le interesan y preocupan el medio ambiente y la sostenibilidad. “La emergencia climática en la que nos encontramos precisa de alternativas a la sobre-explotación de los recursos naturales, y para ello tenemos que buscar respuestas en la ciencia”, recuerda siempre que puede.

Al igual que el resto de mujeres que comparten páginas con ella, a través de la agricultura celular y su proyecto de producción de carne cultivada también pretende transformar el mundo en un lugar mejor. Así, uno de los objetivos de BioTech Foods es precisamente dar respuesta a un problema global: la insostenibilidad de la ganadería intensiva actual ante una población mundial creciente cuya demanda de consumo de proteínas de origen animal se ha disparado en los últimos años. De esa necesidad surge Biotech Foods.

La carne cultivada y sus beneficios para la sociedad

Ethicameat, la carne cultivada de BioTech Foods, “es una alternativa sostenible al alto coste de vidas animales y recursos naturales necesarios para cubrir la demanda imparable de proteínas de alto valor biológico”, explica Mercedes Vila. Se trata de una carne que respeta el bienestar animal, que reduce el impacto ambiental y libre de pandemias, ya que “los animales de los que extraemos las muestras se encuentran en perfecto estado de salud y a lo largo del proceso no están expuestos ni a virus ni a bacterias”, recalca.

En este sentido, la co-fundadora de BioTech Foods tiene claro el enorme valor que la investigación científica tiene en la sociedad: “La ciencia contribuye una vez más a elevar los niveles de seguridad alimentaria y proteger nuestra salud como consumidores”, de ahí su dedicación más inmediata, centrada en lograr el escalado que facilite pronto la llegada de Ethicameat a la cesta de la compra.