Emprendedoras TIC o cómo transformar el mundo en un lugar mejor

Mercedes Vila, co-fundadora y CTA de BioTech Foods, empresa matriz de Ethicameat, ha sido una de las emprendedoras españolas entrevistadas por Innovadoras TIC, programa de la Fundación Cibervoluntarios cuyo objetivo es promover y visibilizar la capacidad de emprendimiento e innovación de la mujer en el ecosistema de las nuevas tecnologías. Sus reflexiones forman parte de una publicación que pretende servir de inspiración y referente.

Dice Yolanda Rueda, fundadora y presidenta de Cibervoluntarios, en el prólogo del libro ‘Innovadoras TIC. Mujeres referentes del siglo XXI’ que: “Si hay algo que no deja de sorprender es que todas, de una forma u otra, tienen en su idea de emprendimiento un interés común por transformar el mundo en un lugar mejor”. Se refiere a las 13 innovadoras de referencia que este 2020 protagonizan la publicación: Ana Belén Rodríguez (¿Me llevas?); Ana Isabel González e Isabel Martín (Hand to Hand Apparel); Andrea Barber (Rated Power); Camino Montañés (Vivirtual); Elena Santos (Chica Geek); Gisela Vaquero (Women in Games España); Helena Torras (inversora tecnológica); Idoia Ochoa (innovadora en biotecnología y biomedicina); María López (Bitbrain); Mercedes Iborra (VisualNAcert); Sandra Ortonobes (La Hiperactina) y Teresa Arroyo (innovadora en neurociencia). A ellas se une Mercedes Vila, cofundadora de BioTech Foods.

Perseverancia, resiliencia, creatividad, flexibilidad, saber escuchar y adelantarse a los problemas son algunas de las cualidades de este grupo de innovadoras españolas que destacan desde la Fundación Cibervoluntarios. “Aunque sus empresas, proyectos, ideas y trayectorias vitales son muy diferentes hay muchos puntos de conexión: todas han decidido en un momento de sus vidas llevar a cabo una idea que tenían en la cabeza y luchar con todos los medios a su alcance para conseguir que sea realidad. Y no han parado hasta conseguirlo”, prosigue Rueda.

Nuevas tecnologías para el cambio social

Las nuevas tecnologías han tenido un protagonismo especial en las trayectorias profesionales de todas ellas. De alguna u otra manera, cada una de las historias relatadas en este libro pone de relieve el uso de las TIC como herramienta de cambio y transformación social. Bien a la hora de poner en marcha una iniciativa, para interactuar con los usuarios, como ayuda para medir, para tejer redes colaborativas, testear una idea/producto sin mucha inversión… Este grupo de ‘innovadoras referentes del siglo XXI’ coincide en que las nuevas tecnologías han contribuido a consolidar muchos proyectos que, de otra manera, hubiera sido muy complicado sacar adelante.

El libro ‘Innovadoras TIC’ es ese tipo de lectura que, construida alrededor de testimonios cercanos, permite hacerse a la idea de cómo nace una idea brillante y el intenso camino que conlleva su desarrollo y puesta en marcha.

“Emprender es un camino fascinante”

Y es que a la exigente carrera científica, Mercedes Vila ha añadido otra dedicación casi o igual de laboriosa: la del emprendimiento. “Un paso muy importante y decisivo fue pasar de la academia a la industria para poder materializar de manera más directa los desarrollos innovadores”, señala, al tiempo que reconoce que “emprender es un camino fascinante, pero al igual que la investigación, en determinados momentos es una carrera de obstáculos que exige mucha constancia y sacrificio del que, por supuesto, se aprende mucho”.

La idea de contribuir a la lucha contra el cambio climático fue una de las motivaciones que llevaron a Mercedes Vila a crear BioTech Foods en 2017, ya que además de la ciencia, le interesan y preocupan el medio ambiente y la sostenibilidad. “La emergencia climática en la que nos encontramos precisa de alternativas a la sobre-explotación de los recursos naturales, y para ello tenemos que buscar respuestas en la ciencia”, recuerda siempre que puede.

Al igual que el resto de mujeres que comparten páginas con ella, a través de la agricultura celular y su proyecto de producción de carne cultivada también pretende transformar el mundo en un lugar mejor. Así, uno de los objetivos de BioTech Foods es precisamente dar respuesta a un problema global: la insostenibilidad de la ganadería intensiva actual ante una población mundial creciente cuya demanda de consumo de proteínas de origen animal se ha disparado en los últimos años. De esa necesidad surge Biotech Foods.

La carne cultivada y sus beneficios para la sociedad

Ethicameat, la carne cultivada de BioTech Foods, “es una alternativa sostenible al alto coste de vidas animales y recursos naturales necesarios para cubrir la demanda imparable de proteínas de alto valor biológico”, explica Mercedes Vila. Se trata de una carne que respeta el bienestar animal, que reduce el impacto ambiental y libre de pandemias, ya que “los animales de los que extraemos las muestras se encuentran en perfecto estado de salud y a lo largo del proceso no están expuestos ni a virus ni a bacterias”, recalca.

En este sentido, la co-fundadora de BioTech Foods tiene claro el enorme valor que la investigación científica tiene en la sociedad: “La ciencia contribuye una vez más a elevar los niveles de seguridad alimentaria y proteger nuestra salud como consumidores”, de ahí su dedicación más inmediata, centrada en lograr el escalado que facilite pronto la llegada de Ethicameat a la cesta de la compra.

Ciencia frente al covid-19

La crisis sanitaria provocada por la pandemia global del covid-19 nos ha obligado a detenernos de golpe ante varias realidades un tanto invisibles. Una de ellas ha sido la importancia de algunas profesiones que normalmente pasan desapercibidas para el conjunto de la sociedad pero que en contextos de emergencia se transforman en imprescindibles. 

Cada día, a las 20.00 horas, nos sumamos a ese aplauso colectivo de reconocimiento a todos aquellos profesionales que componen la primera línea de batalla frente  al coronavirus: sanitarios, trabajadores del sector de la alimentación y de la limpieza, transportistas y conjunto de empleados de la cadena de suministro que garantizan el abastecimiento de servicios básicos, fuerzas y cuerpos de seguridad, periodistas y técnicos que garantizan el derecho a la información y todas aquellas personas obligadas a seguir con su actividad laboral pese a las circunstancias y los riesgos.

Desde Ethicameat lo hacemos con un conocimiento pleno de lo que significa el trabajo en silencio y el esfuerzo y sacrificio personal que requieren ciertas profesiones. Desde este segundo plano, en la soledad del laboratorio y la investigación biotecnológica que nos ocupa, ponemos el foco en el papel decisivo que la ciencia juega también en esta batalla actual contra el covid-19. En nuestra empresa matriz Biotech Foods, el 90% de las tareas se desarrollan en el laboratorio. El proyecto de carne cultivada de Ethicameat se encuentra en un momento de desarrollo decisivo, por lo que el equipo debe seguir asistiendo a las instalaciones. Nuestros avances en la agricultura celular y la ingeniería de tejidos reportarán al conjunto de la sociedad, en un futuro próximo, beneficios intangibles frente al cambio climático, productos que favorecerán el bienestar animal y ventajas frente a futuras pandemias que puedan golpear a nuestra industria alimentaria. Y es que si hay algo que caracteriza al trabajo investigador es tratar de adelantarse a los tiempos y prevenir riesgos futuros.

Pero a la ciencia, que es sin duda una carrera de fondo muy exigente y de preparación continua, hay circunstancias excepcionales que la sitúan ante el enorme reto de lograr un récord. Una auténtica prueba de velocidad cuyo objetivo no es otro que dar con la fórmula para salvar vidas en el menor tiempo posible.

Por ello, una parte de nuestro aplauso va también cada día hacia todas las compañeras y compañeros del ámbito investigador y científico que están librando esta batalla contra la pandemia del coronavirus fuera de foco, en ese ‘confinamiento’ del laboratorio, entre ensayos clínicos, fármacos y fórmulas, con el único arma del estudio y el conocimiento… y bajo la presión de que sus resultados son la esperanza de supervivencia para el conjunto de la humanidad. Son el ejército de la ciencia contra el covid-19.

Decía la bióloga española Margarita Salas que “un país sin investigación es un país sin desarrollo”. Y es que los profesionales de la ciencia se enfrentan a obstáculos de distinta naturaleza en su día a día. Por un lado la falta de certeza de que su intenso trabajo alcance los resultados deseados y, por otro, la escasez de recursos e inversión destinada a la investigación que les acompaña desde el inicio de sus carreras académicas. La vocación científica asume el primero de ellos pero el segundo requiere del compromiso de toda la sociedad.

La investigación es uno de los campos que más sufre las crisis económicas y los recortes en el ámbito científico son un lastre importante, pero también remediable. Basta reforzar la inversión y, sobre todo, la confianza en el papel decisivo de la ciencia para superar emergencias globales como la que estamos viviendo. Porque es del conocimiento científico y del laboratorio donde salen vacunas que salvan vidas y proyectos innovadores que tratan de adelantarse a los tiempos… #EsteVirusLoParamosUnidos